El Suricato habla, Ep. 81: La tortuga se mueve “Pirómides”

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

¡La tortuga se sigue moviendo!

Esta semana hablaremos de otra novela de Pratchett: Pirómides.

Y… la primera vez, la leí en castellano. No fue agradable. Gran parte de los juegos de palabras se perdían.

Pero, para esta edición de la tortuga se mueve, me la leí en inglés. Y debo decir que, honestamente, es infinitamente superior en inglés.

No era algo que no me esperase, pero lo que no me esperaba es que uno de los libros de Pratchett que menos me había gustado fuese tan bueno y cambiase tanto de una versión a otra. Cuando digo que me gustó poco, quiero decir que esta es la primera vez que me lo he vuelto a leer desde que lo leí hace casi ocho años.

Y, gracias a esta segunda lectura, es posible que haya una tercera y una cuarta y más todavía.

En cualquier caso, vamos a hablar del libro, y no de mis historias personales.

La trama del libro sigue a Pteppic, el hijo del faraón de Djelybeibi, literalmente, hijo del Djel. El joven, puesto que debe ser educado para ser un buen faraón, es mandado a Ankh-Morpork, donde aprende a ser un asesino en el Gremio de Asesinos. Aunque ellos no matan, inhuman. Es más personal.

Cuando su padre, afligido por la senilidad que viene de ser un rey-dios y, probablemente, una persona mayor, finalmente muere, Teppic debe volver a Djelybeibi a ocupar su lugar en el trono.

Ahí, Dios, (español del original) el asesor del faraón, le educa y enseña a comportarse como un faraón debiera. Sin embargo, el joven monarca decide que ser un rey-dios no es para él. Antes de decidirlo, sin embargo, hace caso a Dios y le pide a unos arquitectos que construyan la pirámide más grande de la historia del Djel.

Eso, como cabría esperar, es una mala idea. No solo porque las pirámides ocupan los terrenos más fértiles del reino, sino que, también, lo que hace antes de ser completada, es girar las dimensiones del reino de Djelybeibi noventa grados, haciendo que no exista en el MundoDisco en el sentido tradicional de la palabra.

Afortunadamente, un camello ayuda a Teppic y Ptrace (una doncella) solucionar todo.

Como es costumbre, hay muchos más personajes, todos ellos increíblemente brillantes.

En este libro Pratchett empezó a pulir la idea de la creencia como una fuerza implacable que cambia la existencia.

También plantea el tema de que el cambio es bueno y que quedarse atrapados en el pasado, no suele ser buena idea.

Y, también, el libro tiene, seguramente, una de mis frases favoritas acerca de Ankh-Morpork (específicamente de Morpork, la parte “mala” de la ciudad, si es que alguna de las dos es buena).

¿Preparados?

Aquí va.

“Había poco que se pudiese hacer para que Morpork fuese un lugar peor. Un impacto directo de un meteorito, por ejemplo, se consideraría gentrificación.”

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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