El Suricato habla, Ep. 78: John Wick 2

John Wick.

La leche.

JOHN WICK.

Ah, perdón.

Buenos días, tardes o noches dependiendo de la hora a la que me estéis escuchando.

Cuando, en 2014, salió John Wick, cometí el craso error de no ir a verla.

Esta vez, no ha sido así.

La premisa de la primera película era muy sencilla: John Wick es un asesino a sueldo retirado. Después de que su esposa fallezca, recibe un perrito de parte de ella. Un tiempo después, el hijo de un mafioso ruso se encapricha con el coche de Wick. Así pues, va a casa de John, le roba el coche y, como él se ha defendido, le pega una paliza y mata al perro.

Luego tenemos una hora y media para dos de Wick ejecutando a una marea de mafiosos rusos (y, en mi opinión, la muerte del cachorrito lo justifica todo). La película no es más que Keanu Reeves haciendo de una máquina de matar.

El público dijo que quería más.

Más ha tenido.

La segunda película vuelve al personaje un tiempo después del final de la primera. Wick está recuperando su coche.

En la primera escena se nos presenta a Wick. Mientras que en la primera película las habilidades del asesino son introducidas a lo largo de la película, de una manera un tanto gradual, la segunda no se anda con rodeos. En menos de dos minutos, Wick ya ha matado a un mafioso.

Y lo que sigue no es otra cosa que una ola de violencia desmedida, potentes armas de fuego y usos ingeniosos de lápices.

Después de recuperar su coche, John se retira una vez más y se queda en su casa. Sin embargo, un antiguo contacto, Santino D’Antonio, va a visitarle para recordarle que le debe un favor.

John, amablemente, le dice que no.

Así pues, el hombre quema la casa de John, haciendo que Wick vuelva a salir de su jubilación.

El asesino acepta el trabajo que se le da: matar a la hermana de Santino.

D’Antonio quiere que Wick mate a su hermana para poder ocupar su sitio en la Mesa. La Mesa es, como se da a entender, una especie de mesa redonda donde se reúnen los jefes de diversos sindicatos del crimen: la mafia, la camorra, las triadas…

Una vez Wick lleva a cabo su trabajo, tiene que huir, puesto que todos los seguratas de la hermana de Santino quieren, obviamente, matarle.

Rápidamente, Wick descubre que D’Antonio le quiere muerto puesto que “¿qué clase de hermano sería si no vengase la muerte de su hermana?”

Cuando Santino se da cuenta de que, quizás, intentar matar a Wick no ha sido una decisión sabia, le pone al asesino un precio sobre su cabeza: siete millones de dólares. Eso hace que todos los asesinos a sueldo del mundo decidan que Wick, también conocido como “Baba Yaga,” deba morir.

La película es solo eso: John quiere retirarse y vivir en paz. En su camino está Santino. Santino debe morir. La lógica es indiscutiblemente simple. Si Santino muere, John descansará.

El problema es que entre el mafioso italiano y Wick se interpone una cantidad casi cómica de asesinos a sueldo y secuaces.

Como fue el caso con la primera entrega, la trama no es más que una excusa para avanzar de un tiroteo a una pelea y a un tiroteo y a una pelea y así ad infinitum. Aunque algunas peleas pueden resultar un tanto tediosas, hay que tener en cuenta que, en cualquier otra película, serían de las mejores escenas.

Por otro lado, la mezcla de sonido es brillante, haciendo que cada disparo retumbe y haga temblar la sala, que cada puñetazo le duela al público y que cada puñalada haga que te lleves las manos al pecho (o donde sea que Wick haya decidido introducir el filo)

Aunque ninguna pelea es tan cómicamente larga y violenta como la de la discoteca que había en la primera entrega, sí hay dos peleas impresionantes.

En una de ellas, Wick demuestra cómo cualquier objeto puede ser un arma letal y, también, la pelea final.

Mientras que muchas peleas están grabadas en entornos relativamente convencionales, unas pocas no.

La pelea final es una de ellas.

De ella no se puede decir nada salvo que, como aficionado, no me podía explicar cómo la habían grabado exactamente (spoiler alert: en parte utilizaron efectos especiales. Pero casi todo lo demás es práctico).

Otra de esas peleas no tan convencionales es una entre Wick y Cassian, el guardaespaldas de la hermana de Santino.

Solo diré que tiene lugar en el metro.

Esta película orbita alrededor de sus escenas de acción. Y no hay nada malo en ello.

Gran parte de las peleas están bien coreografiadas. Algunas no. Esas son las que lo están increíblemente bien.

La película es rápida, violenta, desagradable y violenta.

Ahora bien, no es para todos. Pero si queréis ver un ejemplo de buenas coreografías, acción impecable y trajes antibalas, John Wick 2 es la mejor elección.

De nuevo, es rápida, violenta, desagradable y violenta.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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