El Suricato habla, Ep. 77: Lego Batman

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis escuchando.

Esta semana vamos a hablar de la secuela de La película de Lego, la versión de la compañía de Batman.

Empezaré diciendo que quería que esta película me encantase. No tanto por el personaje (para mí, nadie podrá compararse nunca a la versión de Kevin Conroy de los noventa. Fue una serie formativa), como por lo inteligente y rápido que fue el estilo de la primera película en la colección.

Sin embargo, quizás (seguramente, de hecho) porque la comparé sin querer con la primera película, esta no estaba a la altura.

No porque sea una mala película, sino porque La película de Lego era, simplemente, genial.

En cualquier caso, la película de Batman no es mala. Al contrario. Es bastante buena.

Así pues, vamos a empezar por lo bueno.

El protagonista de la película, interpretado por Will Arnett, es un millonario ególatra, narcisista, egoísta, solitario, autodestructivo y que no entiende que está malgastando su tiempo intentando solucionar los problemas de la ciudad a golpe limpio. Es, en efecto, Batman. Solo que la peor versión posible de Batman. La versión que no dona a ONGs ni invierte tiempo en su compañía.

Su única buena cualidad al comienzo de la película es que, después de salvar la ciudad, se pasa por el orfanato para regalarle merchandising a todos los huérfanos porque ve en ellos su pasado.

Ahora bien, es comprensible que Batman haga esto. La pérdida de sus padres es algo que le define totalmente. No parte de su personalidad. Toda. Todas sus decisiones vienen de la pérdida de su familia. Su inhabilidad de conectar con los que le rodean viene de los disparos con los que Joe Chill sentenció a sus padres.

Esto es, obviamente, lo que define la película, puesto que, en casi todo momento, seguimos al cruzado encapuchado. El tema central de la película es que Batman aprenda a dejar entrar a gente en su vida, puesto que eso hace la existencia mucho más fácil. Todo esto está encapsulado en su relación con el Joker (interpretado por un Zack Galifianakis que se ha comido el corazón de Mark Hamill para poder darle al personaje todo el brillo posible). El Joker quiere que Batman le diga que le odia. Batman se niega puesto que depender de otra persona, para él, es de gente débil.

Arnett está familiarizado con esta clase de personajes. Esto viene de la práctica que el actor ha tenido dando voz a uno de los personajes más vacuos, egoístas y narcisistas de los últimos años: Bojack Horseman. Al ver la película, es inevitable no ver las similitudes entre ambos personajes.

Sin embargo, mientras que Bojack nunca terminará de mejorar (porque es virtualmente imposible mejorar hasta tal punto que uno sea “perfecto”), Batman parece haber solucionado todos sus problemas en la película.

Por otro lado, está Michael Cera haciendo de Robin y, honestamente, captura perfectamente la ingenuidad y cariño desmedido que Robin tiene que sentir hacia Batman. Ahora, no tiene la ira del personaje original de los cómics puesto que, mientras que el Dick Grayson original está motivado por la muerte de sus padres, aquí lo está por su obsesión de conectar con alguien, quien sea. Ese alguien resulta ser Batman.

Es decir, en este caso, la dinámica del dúo dinámico está invertida: Batman es el que quiere luchar contra el crimen mientras que Dick Grayson quiere una familia.

La película en sí intenta en todo momento recordar a su precursora, lógicamente. Y eso es, en mi opinión uno de los mayores fallos de la película.

Mientras que en la primera película de la colección tiene sentido que la cuarta pared se rompa a ratos, en esta, no tanto. Sí, es cierto que la película sigue teniendo lugar en el mundo de Lego, pero no hay una metanarrativa que ate todos los cabos que hace falta atar para que parte del humor tenga sentido, de manera que hay cosas que no se entienden fácilmente.

El mayor “fallo” que se le puede sacar a esta película es, sin duda alguna, el humor. En la original, no recuerdo ni un momento en el que no estuviese sonriendo. Aquí, en alguna que otra escena, quería que se acabase.

También, todo sea dicho, la primera película tuvo la ventaja, bueno, de ser la primera, así que el factor novedad tiene que tenerse en cuenta. Pero, aun teniéndolo en cuenta, creo que Lego Batman no está al mismo nivel que La película de Lego.

Eso sí, aparece el bat-repelente de tiburones.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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