El Suricato habla, Ep. 61: Grandes detectives

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Esta semana, como podréis ver, he publicado una reseña de verdad. Sin embargo, me daba rabia publicar también algo que es, básicamente una mala “traducción” de un medio audiovisual a uno auditivo sin más. Así pues, he decidido compilar una lista de mis cinco investigadores privados o detectives favoritos.

Algunos, para los que me conozcan, tienen mucho sentido. De hecho, tres de los cinco debieran ser obvios para cualquiera que haya intercambiado palabras conmigo durante algo más de medio minuto. Los dos últimos… Bueno, uno de ellos es una nueva adición, mientras que el otro es, posiblemente, el protagonista de la primera novela de misterio como tal que recuerdo leer. En francés, al menos.

Sin más dilación: mis detectives favoritos en orden de cuánto me han afectado como escritor.

En primer lugar:

John Constantine, protagonista de Hellblazer, Constantine (la serie de televisión y el cómic), John Constantine the Hellblazer y The Hellblazer. También fue interpretado por Keanu Reeves, pero nunca se habla de esa versión.

El personaje es un pícaro por excelencia y, aunque alardea de ser un mago, rara vez hace verdaderos encantamientos. Tiende a preferir engañar a demonios y aprovecharse de ellos (de hecho, es el único humano que ha engañado al Primero de los Caídos tres veces (una de ellas, de hecho, ofreciéndole una cerveza)).

El mago, siempre con una gabardina y una corbata mal ajustada, tiende a hacer lo mejor para él y el mundo, desechando a sus amigos si es necesario para conseguir lo que quiere (generalmente, hacer algo bueno, aunque a veces es para luchar otro día).

Aunque el investigador suele huir cuando está entre la espada y la pared, rara vez puedes sentirte disgustado con él puesto que, normalmente, está lidiando con fuerzas de la naturaleza.

También, el personaje siempre intenta hacer lo correcto. Sin embargo, no suele tener suerte y, cuando lo intenta, no es que fracase, sino que una tercera opción, normalmente peor que las dos anteriores, se manifiesta.

John Constantine es el rebelde arquetípico, peleando contra las normas establecidas y, al mismo tiempo, intentando salvar a los humanos de su propia estupidez.

Ah, también es un tanto misántropo, aunque, teniendo en cuenta la gente con la que se mezcla, tampoco resulta tan extraño. Especialmente cuando descubres que tiene acceso a tus fantasías más oscuras. En ese caso, es normal que nos odie a todos.

En segundo lugar:

El Fino, protagonista de El Gran Lebowski. Si lo he dicho una vez, lo he dicho mil: El Gran Lebowski es una de mis cuatro películas perfectas.

Esto se debe, en gran medida, a la estelar actuación de Jeff Bridges.

El Fino no es un investigador privado en el sentido que no se dedica a ello profesionalmente (de hecho, según el guion original, es el heredero del inventor del cubo de Rubik, así que es un multimillonario).

Sin embargo, sí que decide resolver el misterio que se le plantea. Aunque su motivación sea lo más estúpida posible, sigue resolviendo el misterio.

También, la película es un ejercicio en lo absurdo que puede llegar a ser todo y la importancia de las alfombras.

El personaje es el detective más relajado que hay y, con su calma, sería capaz de resolver cualquier caso que le planteasen. Previa alfombra, obviamente.

En tercer lugar, tenemos a Samuel Vimes, comandante de la Guardia de Ankh-Morpork.

Si Constantine es el rebelde arquetípico que nunca madura, Vimes es ese mismo rebelde, solo que trabajando desde el interior del sistema.

El personaje, como tres de los cinco personajes de esta lista, tiene una cierta predilección hacia el licor y el alcohol en general. Sin embargo, a medida que los tomos avanzan, empieza a mejorarse a sí mismo como persona.

Debo decir que, estas tres primeras posiciones están bastante igualadas.

El comandante es la encarnación de la ley y el respeto de ella (de hecho, en mi novela favorita del Mundodisco, el personaje la encarna literalmente).

Un personaje obsesionado con el deber de la gente hacia la gente, se encarga de que la ley sea respetada para que sea más fácil para todos vivir en comunidad. El personaje camina el justo medio entre alguien que determina dónde están los límites de la sociedad y un agente de la ley. Aun cuando se asegura de que la ley no sea quebrantada, sabe que, de vez en cuando, hay que torcer un poco el brazo. Preferiblemente, el de aquellos que hacen la vida imposible a los demás.

En cuarto lugar, uno que he conocido hace poco:

Sebastian Greene, el protagonista de Weird Detective un cómic que, en cuanto me haga con algún número de papel, voy a tener que reseñar.

El detective Sebastian Greene es un estrafalario detective del cuerpo de policía de Nueva York. Sin embargo, todas sus extravagancias suelen ser excusadas con un rápido “es canadiense.”

El problema de este personaje es que no se puede decir mucho más de él sin reventar gran parte de la gracia tanto del personaje como del cómic en sí. Basta con que diga que el cómic está fuertemente inspirado por el aterrador mundo que Lovecraft creó.

Aunque, personalmente, la weltanschauung del autor me parece más aterradora. Y me da igual que no se diga así. Es una palabra bonita.

En quinto lugar, tenemos a Matsuyama Kaze.

Es un ronin (samurái sin dueño) que debe cumplir la última voluntad de su antiguo señor. A medida que va avanzando por el Japón de la era Edo, se encuentra con diversas personas que le piden ayuda para resolver sus problemas.

El personaje se ve guiado por su honor y sentido del deber y es, posiblemente, el más diferente de esta lista.

Honestamente, podría seguir añadiendo personajes aquí, pero si lo hiciese, no dormiría nunca. Así pues, antes de irme, mencionaré a otros pocos más para que les echéis un vistazo si no lo habéis hecho aún:

Philip Deckard, de Sueñan los androides con ovejas eléctricas y Blade Runner.

Sherlock Holmes.

Philip Marlowe, de Raymond Chandler.

Peter Grant, de Ben Aaronovitch.

Y, cómo no, Tracer Bullitt, mi investigador privado que también resulta ser un mago.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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