El Suricato habla, Ep. 60: The Boys

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Esta semana vamos a hablar de un cómic que me leí hace casi un año, porque seguro que lo recuerdo genial. También, mi cuenta de Netflix no va, así que no he podido ver ninguna película de ciencia ficción esta semana.

En cualquier caso, vamos a hablar de The Boys pero, antes, un poco de trasfondo.

Decir que el 11 de septiembre cambio Occidente y la manera de afrontar el eterno dilema entre libertad y seguridad sería malvender lo que hizo realmente. Cambió fundamentalmente el mundo. No voy a decir si para bien o para mal porque no soy estúpido y porque no quiero meterme en un berenjenal de la leche.

Lo que sí puedo afirmar es que marcó un antes y un después en la cultura popular. Uno de los ejemplos más citados es Civil War, el superevento de Marvel. No el de 2016. El original… No, la película tampoco.

En cualquier caso, como cabría esperar, Marvel no fue la única compañía que quiso hablar del tema. Wildstorm, una filial de DC en su momento, también lo hizo.

Y el cómic que produjeron fue… interesante.

Tiene uno de mis comienzos favoritos para un cómic junto con el ejemplar número 6 de The Multiversity.

Y, de la misma manera que el cómic de Grant Morrison, es increíblemente violento tanto visual como conceptualmente.

La trama empieza cuando A-Train, un superhéroe, mata sin querer a la novia de Wee Hughie, un joven escocés.

En el mundo de The Boys, los superhéroes son controlados por compañías, firman contratos con multinacionales para tener campañas publicitarias, etcétera, etcétera… Básicamente lo que pasaría ahora si los superhéroes empezasen a existir de pronto.

Así pues, un grupo de hombres de negro se acercan a Wee Hughie y le piden que firme un acuerdo de confidencialidad para no hablar acerca de cómo su novia fue obliterada por un superhéroe corriendo a Mach 2.

Poco después, un hombre embutido en una gabardina negra le pregunta a Wee Hughie si quiere, básicamente, vengarse. El joven acepta y empieza a trabajar con Butcher, el jefe de The Boys, un grupo de operativos especiales que se dedica a asegurarse de que los superhéroes no se pasen de la raya. Generalmente, a base de violencia, explosivos y puñetazos. Una filosofía personal altamente respetable.

A medida que los números iban avanzando, se iba descubriendo cómo funcionaba el mundo de The Boys a través de distintas misiones asignadas a Wee Hughie y sus compañeros. Sin embargo, antes de que alguien pregunte cómo una persona normal como Wee Hughie puede enfrentarse a superhéroes, debo aclarar que, de hecho, ninguno de los miembros de The Boys es “normal”: todos tienen superpoderes. Y todos prefieren ser increíblemente violentos antes que resolver las cosas hablando. Como debiera ser en todos los cómics.

Así pues, Wee Hughie y los personajes van destapando una conspiración que involucra a un personaje con cierto retraso mental, el equivalente de Superman y obscenas cantidades de dinero.

Sin embargo, yo no me quedé tanto con la trama del cómic en sí como con las relaciones entre personajes, sus motivaciones y el increíblemente oscuro sentido del humor de Garth Ennis que, aunque no es para todos, si a uno le gusta, disfrutará con él.

A pesar de tratar temas como la muerte, la violencia y las peleas campales con cierta y excesiva irreverencia, el autor sabe que hay líneas que no se deben cruzar, permitiendo que ciertos momentos sentimentales tengan la fuerza necesaria. Otros son, simplemente, chistes increíblemente negros que intentan caricaturizar lo ridícula que es la vida. Creo. Espero.

La historia central del cómic, así pues, sigue a The Boys mientras descubren todos los datos de la conspiración y se conocen entre ellos y forman relaciones entre sí. Y, no sé si esto hace a Garth Ennis un gran y absurdo autor o un pueril escritor, lo que hace que todas las piezas caigan en su lugar y Wee Hughie y compañía puedan destapar la conspiración es… el tamaño de unos genitales. Y no estoy seguro de si eso es genial o no.

En cualquier caso, si uno está dispuesto a tolerar un oscuro sentido del humor, The Boys es un análisis interesante de la cultura americana al tiempo que una brillante sátira del mundo de los superhéroes convirtiéndoles en lo que mucha gente dice que son: dioses griegos. Decadentes dioses griegos.

Y, si uno está familiarizado con el trabajo de Garth Ennis, su crítica social no debiera resultar sorprendente. Después de todo, estamos hablando de uno de los autores de Hellblazer.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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