El Suricato habla, Ep. 59: Puella Magi Madoka Magica

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Esta semana voy a hablar de una de las series más preocupantes que he visto nunca y, al mismo tiempo, una de mis series favoritas: Puella Magi Madoka Magica. Y voy a intentar no repetir el nombre mucho más porque me quedo sin fuelle.

La serie es un anime perteneciente al género de las magical girls, es decir, esas niñas que pelean contra el mal y se convierten en princesas mágicas que sacuden más que Mr. T o, en el caso de la protagonista de Sailor Moon, permiten que un galán en chaqué les saque las castañas del fuego a golpe de rosa.

Pero no voy a hablar de Sailor Moon, no hasta que termine de verla, por lo menos. No, como ya he dicho voy a hablar de Madoka Magica.

La serie sigue a Madoka, una niña de catorce o quince años que va al instituto. Sin embargo, no es presentada así, sino teniendo un sueño en el que ve cómo terminará el mundo si no se hace magical girl. Y no es algo particularmente agradable.

El problema con algunas de las series en este género es que nos dejamos llevar por las chicas monas y vestidos bonitos y asumimos que las historias van a ser acerca de cómo no engordar o comprar joyas o cosas así y, aunque algunas series empiezan así (Sailor Moon en concreto), no todas lo hacen. De hecho, incluso Sailor Moon tiene sus giros oscuros y, también, no aceptables para niños pequeños como, por ejemplo, la infame pareja lesbiana que, en el doblaje americano era una pareja de primos… Sí, porque eso no resulta más inquietante.

Pero dejemos de lado Sailor Moon y centrémonos en Madoka Magica.

Tras soñar con el apocalipsis, va al instituto tranquilamente, puesto que nada le indica que el sueño era premonitorio y, honestamente, ¿quién querría pensar que sus pesadillas son premonitorias? ¿David Berkowitz?

Una vez en el instituto conocemos al resto de personajes de la serie. Bueno, a dos de ellas: Sayaka, la mejor amiga de Madoka, y Homura, la novata.

Después de clase, Madoka y su amiga van al centro comercial a pasar la tarde, como parece ser su costumbre. Ahí, la protagonista empieza a oír voces y, en lugar de reaccionar como una persona normal, reacciona como un personaje en un anime. Sorprendente para el medio, lo sé.

Así pues, Madoka empieza a seguir la voz que está oyendo, que resulta ser Kyubey, un cruce entre un gato y Mefistófeles, puesto que él es el responsable de dar poderes a la gente.

El problema de encontrar al gato es que, al hacerlo, la niña se ha adentrado en el laberinto de una bruja, las enemigas naturales de las magical girls de la serie. Y, en ese momento, es cuando la serie decide demostrar que no va a ser todo vestidos bonitos y amistad y arcoíris. ¿Arcoírises?

No, la serie va a consistir en una mezcla a partes iguales de: vestidos bonitos, diálogos acerca de las ventajas y desventajas del altruismo, escenas que parecen sacadas de un artículo especialmente aterrador de Hunter S. Thompson y, honestamente, animación francamente espectacular (si un tanto perturbadora).

Y ahí está la belleza de la serie: se adentra en un lugar oscuro, pero no demasiado, dejando que la luz de la esperanza brille.

Desde el principio, la serie nos plantea el misterio de las brujas y su origen. Poco a poco, los personajes van descubriendo qué pasa mientras hablan o discuten entre sí.

Los personajes de la serie son todos distintos entre sí e interesantes. Salvo, quizás, Madoka. La niña se supone que tiene que hacer el mismo papel que Luke en La guerra de las galaxias, pero su personaje es más plano que Luke. Y Luke era un recortable de cartón.

Pero, descontando a la protagonista, el resto son curiosos, aunque, hasta cierto punto, un poco arquetípicos. Homura es una niña cínica y pesimista misteriosa. Sayaka es la que está empeñada en proteger al mundo a todo coste, Mami Tomoe es la maestra buena y perfecta y, finalmente, Kyoko es la chica egoísta porque una tragedia la marcó para siempre.

Sin embargo, a pesar de usar clichés como punto de partida, uno no puede evitar empatizar con las niñas y su lucha que, aparentemente, no tiene fin. A pesar de que sabemos que sí tiene fin desde el primer capítulo. Y uno particularmente desagradable de hecho.

También, la “física” que rodea el funcionamiento de los poderes mágicos está bien llevada y, hoy por hoy, no puedo evitar compararla a las gemas de Steven Universe. A pesar de que Steven Universe es una serie que llegó mucho después y que, abiertamente, admite inspirarse en diversos animes.

La serie es relativamente corta y, como introducción al anime, no es mala elección. ¿Hay animes mejores ahí fuera? Sí.

Pero ninguno anima a niñas prepubescentes en vestidos tan bonitos como Puella Magi Madoka Magica.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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