El Suricato habla, Ep. 54: BoJack Horseman

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Esta semana no voy a hablar de ninguna película (aún no sé dónde hay un cine cerca de donde estoy en Dublín), sino de una serie de televisión (acostumbraos a eso, porque es lo más eficiente y barato para mí de momento).

La serie de esta semana es una de la que hablo sistemáticamente y, si me conocéis en persona, estáis hasta las narices de que la mencione: BoJack Horseman.

La serie, exclusiva de Netflix, fue un bombazo cuando salió por su análisis de la psique de un antiguo actor, su manera de tratar la depresión crónica, su estilo a la hora de hablar de Hollywood (o, como lo llaman ellos, Hollywoo) entre muchas otras razones.

Si tuviese que definirla con una palabra, aparte de excelente, diría que es fascinante.

La serie parece empezar como una comedia relativamente negra que, poco a poco, empieza a adentrarse en la cabeza de su protagonista, un caballo exactor alcoholizado y con severos problemas de autoestima.

Al principio, todos los problemas del personaje son planteados de manera tan ridícula y estrambótica que uno no puede evitar reírse de lo absurdas que resultan las situaciones.

Sin embargo, a medida que la serie avanza y empezamos a descubrir lo destrozado que BoJack está por dentro, no podemos evitar sentir pena por él. Y el problema es que no es buena persona. De hecho, tiene pocas características que le rediman. Es egoísta, narcisista, desagradable, bebedor compulsivo, ocasionalmente, consumidor de sustancias psicoactivas, sátiro… todo lo que la sociedad nos dice que es moralmente objetable, básicamente.

La raíz de su comportamiento hedonista no se ancla, como la de otros personajes de animación (Rick de Rick and Morty), en un sentimiento (aparentemente) nihilista, sino en una desesperada depresión de la que quiere escapar a toda costa. Busca sentirse mejor porque cree, puerilmente, que, si lo hace así, entonces todo irá bien y se sentirá mejor.

Pero la serie no solo se centra en mostrarnos de una manera cómica y retorcidamente oscura lo que es la vida de una persona que no siente tener ninguna clase de valor intrínseco, sino que, con acertados y agudos momentos nos hace preguntarnos si somos buenas personas, si hacemos lo correcto o, en general, si somos felices.

BoJack, afortunadamente, no es el único personaje de la serie.

No.

También tenemos a Todd, un chico de veintipocos años que duerme en el sofá de BoJack. Es la antítesis de BoJack: mientras que BoJack lo tiene todo y no solo es infeliz, sino pesimista; Todd a pesar de no tener nada, es capaz de afrontar la vida con una amplia sonrisa y un optimismo casi enfermizo. Sin embargo, el personaje no es perfecto y tiene sus inseguridades. Inseguridades que BoJack maneja a su antojo para no quedarse solo. En una ocasión, de hecho, le arruina la vida. Bueno, en más de una.

Por otro lado, tenemos a Princess Carolyn, la agente y exnovia de BoJack. Ella encarna todo lo que es una mujer trabajadora. Se machaca para conseguir lo que quiere y todos los trabajos que BoJack le pide. Sin embargo, el personaje no es capaz de ser feliz más que en contadas ocasiones.

También tenemos a Diane Nguyen, la negra literaria de BoJack que escribe su biografía y de la que BoJack se enamora porque no es capaz de distinguir amistad de amor romántico. Ella, por su parte está saliendo con Mr. Peanutbutter, un actor de la misma quinta que BoJack y que es la versión perruna de Todd. Por si no lo he mencionado antes, todos los animales en esta serie son antropomórficos.

Diane, de hecho, es una versión femenina humana de BoJack que ha aprendido a ser feliz (o contentarse) con lo que ya tiene en lugar de, como el caballo, de buscar desesperadamente la felicidad eterna en diversos proyectos. Es cierto que, en la segunda temporada, intenta hacer algo más con su vida, pero es una crisis existencial y creo que todos tenemos derecho a tener una de esas.

En cualquier caso, la serie no solo se centra en este amplio reparto, sino que aprovecha lo ridículo que es el planteamiento (animales antropomórficos) para abordar temas tan relevantes como la cultura de la fama en EE.UU. en general y, específicamente en Hollywood, los Óscar y lo amañados que están (voy… voy a no meterme en ese tema de momento) y, obviamente, la depresión, las crisis existenciales, las relaciones amorosas y la amistad.

Ah, y, como cualquier serie que se precie, satiriza a la Cienciología.

Todas las temporadas, las tres, suponen para BoJack (y, por ende, el público) una lección vital. En la segunda temporada, por ejemplo, BoJack decide que tiene que ser alegre, lo que resulta en que pierda todo lo que le hace, bueno, él.

Sin embargo, no puedo quitarme la sensación de que el creador de la serie hace trampas con el personaje, puesto que en la tercera temporada introduce a un par de personajes que BoJack debiera recordar, puesto que fueron parte de una experiencia formativa para el actor.

Aun así, dentro de lo que cabe, tiene sentido, puesto que el personaje pasa tanto tiempo abusando de sustancias que no tendría por qué recordarles.

En resumen, la serie me parece una de las series más inteligentes y agudas a la hora de satirizar la cultura popular (cosa que tanto Los Simpsons y South Park siguen haciendo, pero con algo menos fuerza que en su época dorada).

Pero lo que realmente me encanta de la serie no es su maravilloso análisis de la cultura de la fama que existe ahora y cómo la fama, hasta cierto punto, te deja fundamentalmente roto; sino su manera de hablar de la depresión y, con ello, de conseguir que el público se sienta miserable al recordar todos sus errores.

Es una serie difícil de ver y, desde luego, no es para todos. Sin embargo, si estáis dispuestos a hacer el esfuerzo de verla, merece más que la pena.

Junto con Steven Universe me parece una de las series que mejor trata la condición humana y la depresión. Irónicamente, ninguno de los protagonistas de las series es estrictamente humano.

En cualquier caso, si os veis con suficiente valor como para mirar al abismo, puede que os sorprenda que el abismo es más humano y… blando de lo que pueda parecer.

Advertisements

About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
This entry was posted in mini/Podcasts, Series and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

One Response to El Suricato habla, Ep. 54: BoJack Horseman

  1. diseloajota says:

    Increible Carlos, como fan estoy muy contento con como lo has resumido y explicado. Sigue así que lo haces de maravilla

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s