El Suricato habla, Ep. 51: Star Trek: Más allá

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Esta semana vamos a hablar de Star Trek: Más allá, la nueva película de Star Trek, obviamente.

De entrada, voy a hablar de la “polémica” que rodeó al film: Sulu es gay. Sí. El personaje que, en la serie original, era interpretado por uno de los actores abiertamente gays más famosos de la historia, también es gay.

Y la polémica de la película era que a George Takei le molestó un poco porque dijo que en la versión de Roddenberry, su personaje era hetero.

¡Dios mío! ¡Qué tragedia tan horrible! ¿Cómo sobreviviremos?

Dejándolo pasar.

De entrada, tiene algo de sentido que, por fin, haya un personaje gay en las películas basadas en la serie más tolerante de la historia. De hecho, en la versión clásica, iban a aparecer un par de personajes abiertamente homosexuales, pero después del icónico beso de Nichelle Nicols y William Shatner, la serie estaba amenazada por la cancelación, así que se descartó. Bien es cierto que ha habido personajes que eran “homosexuales”, pero siempre se “justificaba” de manera fantástica.

En cualquier caso, mientras que Takei tenía razón diciendo que estaban, hasta cierto punto, traicionando la idea de Roddenberry; Simon Pegg, el guionista, también argumentaba su decisión de una manera bastante sensata. El guionista, que en las películas interpreta a Scotty, explicó que, si hubiesen introducido un personaje gay por tener un personaje gay, el problema habría sido mayor, puesto que la raison d’être del personaje sería, exclusivamente, ser gay. Y si cuando ves a un personaje solo te quedas con su identidad sexual o racial y  nada más, entonces es que es un personaje aburrido o, simplemente, malo (un personaje aburrido no tiene por qué ser, necesariamente, malo, depende de la intención del autor).

Dejemos de explorar la naturaleza de los personajes y sus roles en las historias que se cuentan y pasemos a la película en sí.

La trama es sencilla: Kirk está sufriendo una crisis existencial, puesto que no sabe cuál es su rol (asumo que se debe a la parcial falta de identidad de las dos películas anteriores) y, después de pararse en Yorktown, una espectacular estación espacial presentada con la misma delicadeza y detalle que un gato en una lavadora, se embarca en la que debiera ser su última misión en la Enterprise, puesto que quiere ser vicealmirante o almirante o… Quiere ser un mandamás, vamos.

Por otro lado, tenemos a Uhura y Spock, que han roto e interactúan en… ¿tres o cuatro escenas? Pero bueno, ellos hacen cosas chulas.

Luego el doctor Leonard McCoy está por ahí (de hecho, es el que más tiempo pasa con Spock), soltando su icónica frase (Damn it, Jim, I’m a doctor, not a…!).

Scotty se pasea por ahí, siendo Simon Pegg más que Scotty (aunque no era tan cómico como en otros papeles, seguía siendo entretenido verle en pantalla).

Sulu aparece un poquito también pero, realmente, no hace gran cosa salvo pilotar. Cierto es, eso es su trabajo.

Chekov, por alguna razón, casi no maneja pistolas, cosa que me decepcionó un poco.

Pero bueno, la trama de la película es sencilla: cuando la Enterprise (que, por alguna razón, llamaban el Enterprise) llega a Yorktown, una nave espacial aparece y les pide ayuda. Dice que su nave fue abatida en un planeta dentro de una nebulosa.

Así pues, la Federación decide que debe ayudarles, puesto que es su deber.

Sin embargo, en el planeta, les está esperando un enjambre de naves, preparado para abatirles y conseguir un MacGuffin que lleva le Enterprise (decían el nombre del objeto, ¿pero tengo cara de acordarme de esas cosas? No, no la tengo). Así pues, la Enterprise es abatida y toda la tripulación cae al planeta. A mí, realmente, me gustaría ver un día en la vida del equipo de limpieza de la Enterprise:

–Natasha, ¿qué pasa?

–El imbécil de Kirk ha vuelto a insultar a un Klingon, así que han tumbado la nave. Otra vez.

Las aventuras de esa parte de la Enterprise deben de ser algo interesantes.

Pero bueno, mis fantasías aparte.

Krall, el malo de turno quiere el MacGuffin que está en la nave para… Bueno, mejor que eso no lo cuente.

Desde el momento en el que son abatidos, la película consiste en determinar cómo entrar a la base de Krall y rescatar a los miembros de la tripulación secuestrados y detener al villano.

Y ya está. Es una historia de aventuras bastante normalita. Gran parte del metraje consiste en reunir al equipo para poder volver a ponerse en marcha.

Ahora, sin embargo, voy a hablar de los problemas:

Las peleas.

Las peleas están grabadas como muchas películas las graban últimamente: agitando la cámara para que parezcan realistas. Y, es cierto, en una pelea de verdad (a muerte, vamos), no te enteras demasiado de lo que está pasando, de manera que se entiende que la cámara se mueva tanto, para falsear esa sensación de falta de conocimiento. Sin embargo, las peleas no suelen durar tanto como un combate de boxeo. Aunque ambos combatientes sean militares entrenados. Precisamente por eso, de hecho, durarían menos: porque el soldado de turno le partiría la nariz al otro, asegurándose de que sufriese de manera inhumana para así poder retirar la amenaza lo más rápido posible.

En resumen: las peleas me marearon sobremanera.

Por otro lado, el otro gran defecto de la película es el siguiente: la presentación de Yorktown, como ya he dicho.

La estación espacial es preciosa y espectacular pero, por cómo está construida, no se prestaba demasiado a poder hacer una presentación intuitiva y que no indujese a vómitos descontrolados.

Esos son los grandes problemas que yo, personalmente, tengo con la película. Aparte del obvio: las peleas de Kirk eran demasiado creíbles y espectaculares. No eran lo suficientemente ridículas y, para mí, la saga significa dos cosas: tolerancia y peleas cómicamente coreografiadas con una música demasiado emocionante para lo que está pasando en pantalla.

En resumen: la película está bien. Es una peli de aventuras emocionante y entretenida. Los personajes se presentan bien sin que eso, en ningún momento, frene la trama. Hay un par de giros un poco inesperados, pero no imposibles de prever. Y la música “clásica” del film está bastante bien.

Una peli de verano recomendable. Desde luego, más que Escuadrón Suicida.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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