El Suricato habla, Ep. 48: Jason Bourne

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Esta semana (el miércoles, de hecho) vi Jason Bourne, la cuarta película de la saga de Jason Bourne. Voy a ser honesto, no recuerdo ninguna de las películas anteriores. Eso es importante, sobre todo porque entendí lo que pasaba en esta película sin necesidad de pensar en las anteriores (salvo lo atractivo que es Matt Damon con barba (sorprendentemente, de hecho)).

En cualquier caso, como todas las películas de la saga (creo. De nuevo, no me acuerdo de las anteriores), hay algo de crítica hacia el supuesto (yo no me mojo, ya estoy bastante vigilado por diversas agencias de seguridad y/o inteligencia) estado de vigilancia del gobierno.

El enemigo de esta entrega un híbrido de la C.I.A. y Faceboo… este, Deep Dream. En serio, me sorprende que hayan tardado tanto en abordar el tema de la privacidad en internet. Es un tema importante en el que hay que pensar mucho. No podemos plantearlo como algo ligero.

Pero bueno, primero quiero hablar de las cosas que no me gustaron o pusieron nervioso. Son cosas muy técnicas, no necesariamente aspectos cinematográficos, pero sí técnicos de alguna manera.

Lo primero (y debo decir que esta película la vi desde la tercera fila, así que eso afectó bastante): las peleas de Bourne siempre se han caracterizado por utilizar la llamada shaky-cam, la cámara agitada o como demonios la queráis llamar. Pero bueno, los diez-quince primeros minutos se grabaron así, de manera que me mareé bastante con ellos. Es cierto que es una elección muy deliberada. Se quiere capturar lo caótico que son unos disturbios en Grecia.

Y vaya si se captura. Quería salir de ahí por miedo a resultar herido de alguna manera. Y a juzgar por la migraña que tengo mientras escribo esto, de alguna manera, sí que me hizo daño.

Pero bueno, las peleas, al ser grabadas así, quedan más “creíbles”, porque es como son. Sin embargo, como la cámara enfocaba muy de cerca a los participantes, solo te enterabas de lo que pasaba una vez terminaba.

Esas son mis grandes quejas visuales. A nivel auditivo, las peleas estaban altísimas. De nuevo, puede deberse a que estaba pegado a los altavoces, de manera que los oídos me iban a reventar, pero eso da igual cuando tus tímpanos consideran explotar para aliviar el dolor.

Pero bueno, eso puede deberse a mi experiencia personal. Puede que si la hubiese visto a una distancia razonable, no hubiese sufrido tanto. Y sí, uso la palabra sufrir a propósito.

Por otro lado, muchas de las partes que involucraban tecnología me frustraron. Por ejemplo, porque guarda la C.I.A. sus datos acerca de operaciones encubiertas en un único servidor accesible a través de internet. Si te lo roban, es como guardar un diamante en la repisa de una ventana: no puedes sorprenderte cuando un cretino se encarga de que desaparezca. En cualquier caso, así se justifica que Bourne consiga la información que hace falta para poner la trama en marcha rápidamente. Pero luego, cuando Bourne quiere recuperar esos datos del USB, lo hace a través de un ordenador conectado a internet sin ninguna clase de protección ni nada. Parece que QUIERE QUE LE PILLEN.

Pero bueno, si es por el beneficio de la trama, supongo que lo puedo aceptar (aun descontando que es estúpidamente estúpido). Lo que no puedo aceptar es que una furgoneta antidisturbios embista a veinte coches en una persecución y no frene. ¿De qué estaba hecha? ¿Materia oscura?

Esa furgoneta viola todas las leyes de la física. No solo eso, las usa de papel higiénico.

Aunque la escena se grabase con efectos prácticos, eso no podría pasar. Habría catapultas para los coches destrozados o algo así. Yo no solo no me creí esa escena, sino que me ofendió. Por realista que pareciese. Tendría que acelerar de una manera…

Bueno, ya no hablo más de física. Mi hipótesis acerca de esa persecución es que era una burla, porque si no, no me lo explico.

En cualquier caso, voy a dejar de meterme con la película y empezar a decir cosas buenas.

Las escenas de tensión siempre funcionan y, cuando puedes entender lo que está pasando en las escenas de acción, están genialmente coreografiadas y, creo, la mezcla de sonido para esas peleas está bien hecha (de nuevo, estuve dos horas debajo de los altavoces).

Los personajes resultaban creíbles y, si estuviese en sus situaciones, seguramente, tomaría las mismas decisiones. Salvo si fuese Bourne. El tío hace lo que todos esperan de él, de manera que es muy fácil tenderle trampas. De hecho, me sorprende que Bourne consiga hacer nada bien. Intentan plantearle como un súper-agente increíble que siempre está cinco pasos por delante y, cuando no tiene que liarse a tiros con todos los demás, de hecho, lo está. Pero en cuanto hay una escena de acción, el tío hace exactamente lo que quieren de él. Puede que me esté centrando demasiado en la primera escena, pero es que dura casi veinte minutos-media hora.

Por otro lado, tenemos la crítica que la película hace acerca del Gran Hermano online y la inherente inseguridad que viene con utilizar conexiones a internet no seguras. Ah, y de Facebook. Pero yo me quedé más bien con no conectarme a internet porque la C.I.A. tiene acceso a, aparentemente, todos los ordenadores y cámaras de seguridad que existen. De hecho, teniendo acceso a toda esa información, me sorprende que nunca localicen a los que buscan.

Todo sea dicho, una dosis de desconfianza hacia el Estado es saludable. Puede que, a veces, no actúe por el mejor interés de los ciudadanos, sino por intereses políticos o personales, de manera que ese mensaje no es totalmente terrible. Sin embargo, el mensaje que da la mera existencia del patriota que es Bourne es algo preocupante. Lo que los guionistas están implicando es que debiéramos confiar en la existencia de agentes que actúen de manera letal y que no respondan ante nadie y que no haya ninguna clase de cadena de mando.

En resumen: si os gustan las películas de espías, la trama es un poco demasiado sencillota. A mí, personalmente, las películas de espías no me apasionan, pero sí puedo decir que esta es una película correcta e, incluso, buena. Si queréis ver una película de espías, esta es la elección. Y no solo porque es la única que está en cartel ahora mismo.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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