El Suricato habla, Ep. 47: Money Monster

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis escuchando.

Esta semana quiero hablar (y lo voy a hacer) de Money Monster, la última película en la que George Clooney ha salido (que yo recuerde). No es tan buena como la última en la que salió, pero cualquier película de los Coen es automáticamente superior a todas las demás.

Pero bueno, no estoy aquí para hablar de ¡Ave, César!, desafortunadamente. Como ya he dicho, voy a hablar de Money Monster.

Y la película… Es buena.

Me explicaré: es un thriller de misterio que, a nivel de misterio, en el sentido técnico, fracasa. Al menos para mí. Desde el principio, podía saber quién era el malo.

Eso sí, como thriller sí que funciona bien. Mantiene la tensión bien en todo momento.

Sin embargo, el misterio, tal y como me dijo Soldurio, él no lo pudo prever, así que supongo que no era tan obvio quién era el malo de turno.

En cualquier caso, la película empieza con Lee Gates (a quien me referiré como Clooney), un gurú de la economía preparando su programa. En la primera escena (que tiene un maravilloso plano secuencia) lo único que se hace es presentar a los dos protagonistas: a Clooney y a Julia Roberts, que llevan casi todo el peso de la película.

El resto del peso lo lleva Jack O’Connell, que hace de Kyle Budwell. Su personaje es un secuestrador que llega al plató del programa de Clooney y se cuela después de un extravagante numerito musical que, por lo visto, es bastante frecuente. Y, honestamente, el tío trabaja muy bien. Se le ve nervioso cuando tiene que estarlo, cuando se derrumba lo hace de manera creíble, etcétera, etcétera…

En cualquier caso, el chico llega al plató de Clooney y le obliga a ponerse un chaleco de explosivo plástico para vengarse porque, por culpa del personaje de Clooney, el tío lo ha perdido todo tras invertir en una compañía que ha perdido ochocientos millones de dólares.

Y eso es todo lo que se puede decir de la película sin cargársela. Aunque cualquier persona con dos dedos de frente ya sabe quién es el malo. Con estas pocas palabras. No necesariamente podrá nombrarle, pero se sabe a la legua quién es el malo en esta narrativa.

Si fuese más predecible, irónicamente, la película terminaría con Clooney revelándole al secuestrador que, en efecto, él es su padre.

Pero bueno, descontando ese problema (que no es tan grande como pueda parecer), la película está bien.

La tensión se mantiene en todo momento y los pocos momentos de levedad que hay se usan bien para aligerar un poco los ánimos. Y casi todos los protagoniza Clooney, de manera que son doblemente cómicos.

Por otro lado, tenemos la edición de sonido. Mientras que en la película de la semana pasada, Un espía y medio, los disparos estaban hechos para ser sentidos más que oídos (y así poder soltar más frases ingeniosas), en Money Monster, todos los disparos parten la escena, marcando un antes y un después en cada momento, atrayendo al público hacia la pantalla.

Realmente, no se puede decir mucho más de la película en sí. De lo que sí puedo hablar es del comentario que ofrece: de entrada, es una crítica al uno por ciento marginalmente más sutil que un mazazo a la entrepierna. Pero solo marginalmente. Afortunadamente, lo es más que las películas de La Purga, con las que algún día quiero meterme, pero de momento no puedo.

En cualquier caso, no solo es una crítica al uno por ciento, sino que, en un momento, uno de los extras chilla “Occupy Wall Street!”. Porque supongo que la sutileza está reservada para otras películas o algo así. O porque alguien se coló mientras estaban rodando y decidió chillar una cosa al azar. Al menos, tenía sentido en la película. ¿Y si hubiese chillado “Black lives matter!”?

Pero bueno, otra crítica (pero esta vez, sutil casi de verdad) va dirigida hacia nuestra cada vez más mediatizada sociedad, pero, para explicarla, mencionaré algo antes: El secuestro de Clooney, en todo momento, es televisado en directo. Porque, por alguna razón, los programas de economía con estrafalarias coreografías que cambian a diario siempre se emiten en directo. En cualquier caso, el secuestro se ve a través de todas las televisiones y, de hecho, es mencionado en todo el mundo: desde Corea (creo) hasta Reikiavik.

Sin embargo, en cuanto eso acaba, todos los que lo estaban viendo se olvidan de ello.

¿Es un comentario o un chiste?

En mi cabeza, ambos.

En cualquier caso, la película es entretenida y se pasa un buen rato viéndola. Aunque sepas quién es el malo desde el minuto uno.

Yo le echo la culpa de que sea entretenida a Clooney y su picaresco encanto.

Advertisements

About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
This entry was posted in mini/Podcasts, Películas. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s