El Suricato Habla, Ep. 31: Hitman, Absolution

La música de esta semana (y las siguientes) la ha compuesto Luis Diez Cerro (https://soundcloud.com/luis-diez-cerro)

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Hace dos semanas o tres – no estoy del todo seguro – salió la nueva entrega de Hitman, la saga de videojuegos en las que juegas como un calvo que mata a gente, así que no es algo que se aleje tanto de mi realidad personal.

Pero bueno, el protagonista es un asesino a sueldo y tiene que deshacerse de sus objetivos. Hay una complicada y enrevesada historia de fondo que nos explica de dónde viene 47 (puesto que ese es su “nombre”, entre comillas).

En cualquier caso, vamos a hablar de Hitman: Absolution, el penúltimo juego de la saga, porque eso de comprarse videojuegos en el momento que salen es de personas correctas y decentes.

Así pues, en esta entrega, como en las anteriores, jugamos como el Agente 47, una máquina de matar.

La primera misión es matar a nuestra jefa porque ha traicionado a la Agencia, la organización que organiza los golpes en los que 47 toma parte.

Esta misión hace las veces de tutorial para entender cómo funciona el juego y aprender a manejar al personaje.

La historia del juego se supone que recoge los hilos del juego anterior pero como, al menos de momento, aún no me lo he pasado, pues no puedo explicar si los recoge bien o mal.

En cualquier caso, la trama de Absolution es muy sencilla: después de matar a tu exjefa, tienes que proteger a una muchacha que, como 47, ha sido diseñada a nivel genético para ser una máquina de matar.

Y ya está.

Sin embargo, al hacerlo, antagonizas al nuevo jefe de la Agencia, que quiere a la adolescente-máquina de matar (que, estoy seguro, es el título de algún anime) y a su aliado, un sureño que lleva una empresa de seguridad y que, sorpresa, sorpresa, se dedica a hacer cosas ilegales en sus… ¿instalaciones secretas subterráneas?

En serio, ¿no podía hacerlas en una compañía normal? Seguro que si untaba al inspector apropiado, no pasaba nada. Sin embargo, por alguna razón, prefirió gastarse miles de millones de dólares en hacer unas instalaciones ilegales secretas.

Pero bueno, dejando de lado esta inconsecuente tangente que no está aquí para alargar la duración de esta reseña, volvamos al juego.

El sureño malvado quiere controlar a la chica para poder replicarla y vender soldados. O sea, no solo queda sexualmente raro (es una chica de dieciséis años vestida de colegiala) sino que es algo que viola muchos derechos humanos.

Así pues, después de dejar a la chica en un convento con una monja maravillosa, 47 empieza a intentar mantener a raya (o algo) a su exjefe de la Agencia (no la exjefa a la que ha matado en la primera misión).

Sin embargo, mientras hace esto, los esbirros del sureño secuestran a la niña y matan a todos los del hospital-convento (si en el juego no tienen que explicar que es un hospital-convento hasta que le convenga a la trama, yo tampoco tengo que hacerlo).

Así pues, después de ello, 47 tiene que rescatar a la niña del sureño malvado.

Honestamente, la historia es bastante sencilla, pero me divierte enrrevesarla de la misma manera que hacen los personajes mientras la viven.

A la hora de jugar, está muy bien. Siempre tienes opciones para llevar todo a cabo. En una  misión, por ejemplo, puedes matar a un mafioso en una ciudad con veneno, un ladrillo, un destornillador al cuello, un fusil de francotirador… Hmm… Las calles son bastante peligrosas en los videojuegos (sí, acabo de robar un chiste a Gravity Falls, una de mis series favoritas).

En cualquier caso, las misiones ofrecen libertad absoluta al jugador. En todo momento, podemos elegir cómo hacer las cosas. No es la experiencia catártica de los últimos Saints Row, ni los carriles de los Call of Duty, sino una combinación de ambos. La historia es muy fija y las misiones son relativamente cortas una vez las conoces, pero cada mapa es lo suficientemente grande como para perderte en él.

El juego distrae lo suficiente (dependiendo de la dificultad, eso sí) para pasar un buen rato. La historia es algo clásica en el sentido de que he visto cosas parecidas muchas veces antes, pero, como todos los Hitman, ofrece libertad para, mentalmente, sustituir a los objetivos por ese profesor de educación física que se burlaba de ti porque te gustaba leer.

También, la libertad de ejecución es maravillosa. Personalmente, lo que más me gustó fue la oportunidad de esconderme en la niebla y lanzar destornilladores a malvados y mezquinos científicos.

Advertisements

About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
This entry was posted in mini/Podcasts, Videojuegos and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s