El Suricato habla, Ep. 30: Superman Contra Batman

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo. El viernes pasado vi Superman contra Batman y, aunque normalmente no hablo de películas que no me gustan, me parece oportuno hacerlo de esta.

¿Por qué?

Porque mientras sigamos yendo al cine a ver películas poco trabajadas y malas, eso es lo que los estudios interpretarán como lo que queremos.

Y sí, uso la primera persona del plural porque yo voy a seguir yendo. Aunque, obviamente, yo lo haré para hacer reseñas.

Pero bueno, vamos allá.

La trama de la película es… ¿rara?

Por un lado, es bastante sencilla, pero hay tantos remates y tonterías que explicarla bien es imposible.

En cualquier caso, voy a intentarlo:

Superman, después de la película anterior (también dirigida por Zack Snyder), sigue haciendo lo que le da la gana cuando le da la gana porque es su deber. Creo.

Batman, por su parte, sigue haciendo lo que le da la gana cuando le da la gana porque es un excéntrico millonario.

Wonder Woman está paseándose por ahí.

Lex Luthor es como el Joker de las películas de El Caballero Oscuro: un psicópata con tendencias psicóticas. Sin embargo, mientras el Joker era consistente de escena a escena, Lex Luthor cambia de plano a plano. Al hacer de El Joker, Heath Ledger eligió una dirección y la siguió hasta el fin (trágicamente, si las leyendas son ciertas). El actor de Lex Luthor… eligió quince a la vez.

Ah, y Lois Lane está por ahí. Porque no es una película de Superman sin que ella se meta en unos líos de la leche.

Pero bueno, las motivaciones de Bruce Wayne y, hasta cierto punto, Luthor, en el film son comprensibles. Superman es un metahombre – un superhombre, si preferís – comparable a un Dios. Siendo como es, obviamente, a nadie le interesa que pueda moverse sin ninguna clase de control por parte de… bueno, nadie. Si no, nos exponemos a una situación como la que Zach Weinersmith plantea en su webcómic. En él, lo que el viñetista plantea es a un Superman dejado y cansado a quien se le entrega la llave de Metrópolis porque no ha matado a nadie.

Es decir, lo que el megalómano y el loco (decidid quién es quién) quieren hacer es “natural”. Lex quiere crear un arma disuasoria para que Superman sepa que no puede hacer lo que le da la gana. Batman quiere matarle.

Así pues, Superman se enfrenta a todos aquellos que no aprueban de él y quieren tenerle bajo control. Esto le lleva a una crisis existencial que le humaniza más. Y, aunque parezca bueno, no lo es. Si Superman se mantiene alejado de la humanidad, es más probable que sea bueno. Si se humaniza, lo más probable es que se corrompa.

Como cabría esperar, el “bueno” de la película es Superman, el boy-scout perfecto, mientras que, de alguna manera, las opiniones de Batman y Lex son erróneas.

Sin embargo, a nadie le parecía molestar la hipocresía de Superman respecto a Batman: Batman es un criminal (el vigilantismo es ilegal) pero Superman no.

¿Por qué?

Sospecho que porque Superman es Superman y, como tal, siempre es bueno. A pesar de estar quebrantando las mismas leyes que Batman y causando una cantidad en daños infinitamente superior a Bruce Wayne paseándose en su fórmula 1 blindado.

Es interesante que se quiera plantear el mismo dilema que Capitán América: Guerra Civil ahora. Estamos viviendo un momento de inquietud (¿aunque cuándo no?) y la disyuntiva que ambas películas plantean es interesante: defensa absoluta por un ente superior o algo de descontrol (Superman contra Batman) o, por otro lado, vigilantes desconocidos o vigilantes conocidos (Capitán América).

Pero eso es material para un análisis y no una reseña, así que habrá que esperar hasta mayo, cuando salga Capitán América, y pueda hablar con todo en mente.

En cualquier caso, los personajes son mediocres, como la trama.

A nivel visual es bastante aburrida y oscura y, aunque es cierto que es una decisión estilística, habría sido más bonito que hubiese habido algo de color.

Lo que quiero decir es que esta película habría sido igual (si no más) de bonita filmada en blanco y negro. Y, en ese caso, podrían haber alegado que era un film artistique.

La única escena interesante era una parodia de Mad Max, con Batman haciendo de Max y enfrentándose a lo que yo llamo el Superman Corps, un cuerpo militar que trabaja para un Superman más cercano a Hitler que otra cosa. Y no es la primera vez que eso se habría hecho en los últimos años.

En cualquier caso, creo que esa escena solo me gustó porque: a) los personajes que aparecen son (o parecen) más interesantes, b) era realmente colorida y c) me encanta Mad Max.

En resumen, mi opinión de Superman contra Batman es la siguiente: Meh.

Quizás si hubiese sido dos películas y el villano hubiese sido consistente consigo mismo habría merecido la pena. Pero estando como está, no la recomiendo.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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