El Suricato habla, Ep. 29: La tortuga se mueve “Mort”

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis leyendo.

Hoy, la tortuga se mueve, pero muy despacito porque ya le toca frenar. Así pues, cierro esta serie con el que, durante bastante tiempo, fue mi favorito: Mort.

Dejó de serlo a medida que leí más tomos, pero siempre tendrá un lugar especial en mi corazón y mi librería. Aunque, ahora que lo pienso, creo que perdí mi copia física hace tres años o así. Así que, de momento, ese lugar especial, está un poco vacío. El de la librería, no el de mi corazón.

Bueno, en cualquier caso, hablemos del libro.

La historia empieza con Mort, el joven protagonista, intentando conseguir un trabajo. Desafortunadamente para él, es como el chico ese con asma que nadie quería en su equipo de fútbol. Así pues, no le contrata nadie hasta la última campanada de medianoche.

Sin embargo, no es un maestro normal el que se le acerca en su caballo y pide a Mort que trabaje con él.

No.

Su nuevo maestro es LA TUMBA DE TODA ESPERANZA. LA REALIDAD DEFINITIVA. EL ASESINO QUE NO PUEDE SER PARADO POR NINGUNA CERRADURA.

Para los que no lo hayan pillado, es La Muerte.

El chico decide aceptar. Básicamente, porque no tiene otra opción que no sea volver a su casa y morirse de asco.

El chico acompaña a La Muerte a sus dominios, donde su primer trabajo es limpiar el establo. No para apreciar la naturaleza del trabajo duro o algo metafórico, sino porque, literalmente, La Muerte está hasta los tobillos de mierda.

Así pues, poco a poco, el chico empieza a sustituir a su maestro en El Deber, pero solo en la parte práctica, es decir, segando almas.

A medida que el chico empieza a sustituir a La Muerte, no solo empieza a ganar sus poderes, sino que comete un error y se deja llevar por sus sentimientos.

Esto hace que la Realidad tenga que repararse a sí misma, porque si muere alguien que no debe y vive alguien que tampoco debe, pues entonces… No es bueno para nadie.

En este tomo, Pratchett empezó a presentar a La Muerte tal y como sería conocido en el resto de libros: como alguien tanto solitario como curioso.

“Tristemente”, entre comillas, no satiriza tantas cosas en este libro como en los anteriores, pero sí muerde fuerte a algunos clichés como, por ejemplo, el hecho de que solo por salvar a alguien, tengas que casarte con él/ella. Obviamente, sigue satirizando a la sociedad.

Sin embargo, a pesar de ser un comentario interesante, lo genial del libro (descontando el humor), es cómo describe su mundo y cómo funciona todo.

Sigue deconstruyendo a la sociedad como hizo antes y siguió haciendo durante toda su carrera.

Resumiendo: este tomo, aunque no es tan brillante como los demás, sigue siendo bueno.

Personalmente, junto con Rechicero o Eric, sería uno de los primeros que recomendaría a un joven lector recién entrado a la adolescencia. Pero para Rechicero, habrá que esperar al año que viene.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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