¡Ave, Coen!

La semana pasada vi ¡Ave, César!, la nueva película de los Coen (que no Cohen). Nada más empezar, me esperaba una buena película. Son los Coen, después de todo. Pero bueno la película tiene lugar en, como cabe esperar según los anuncios, en Los Ángeles allá por los cincuenta o sesenta.

También, como se ve desde el principio, la trama es que han secuestrado a George Clooney. Bueno, a su personaje, pero en mi cabeza, Clooney en persona es tan idiota como su contrapartida en la gran pantalla. Pero bueno, el personaje no es mala persona, solo corto.

Esta película, más todavía que las demás, me parece una oda al cine clásico al tiempo que un análisis satírico del sistema de los estudios que cayó para, recientemente, resurgir de sus cenizas como un ave fénix particularmente desagradable. Pero mis problemas (paradójicos) con la corporización  (¿es una palabra? Da igual. Ahora lo es. ¡He dicho!) del cine no tienen nada que ver con esto.

En cualquier caso, el protagonista de la película – si tuviese que elegir uno – es Mannix, el que maneja el estudio de cine en L.A. en lugar del dueño, cuyo nombre se me escapa y, honestamente, estoy demasiado cómodo sentado como para levantarme e ir a buscarlo.

Su día, sin embargo, se ve destrozado cuando (sorpresa, sorpresa) secuestran a Clooney. Honestamente, no me sorprendería que los Coen hubiesen basado esto en una experiencia real del propio actor. De hecho, en mi fan-fiction, es exactamente lo que pasa. Seguramente secuestraron a Clooney tanto en O, Brother! como en Quemar después de leer. Sí, en las dos.

Pero bueno, Clooney es secuestrado y, como en otro de los icónicos films de los hermanos, una historia negra tiene lugar.

Pero, al contrario que con El Gran Lebowski, la trama no es tan deprimente ni cuasi-sórdida, sino que resulta alegre y cómica. Sí, sé que El Gran Lebowski es una comedia, pero no puedo evitar sentir una punzada de pena al ver al Fino puesto que, a pesar de tomárselo con calma, el pobre hombre se va a morir del estrés un día de estos (seguramente cuando se le acabe la marihuana).

En cualquier caso, una vez el actor es secuestrado, Mannix tiene que inventarse una excusa para su desaparición. Al principio porque cree que se ha ido de farra. De hecho, una de  las preguntas que hace es “¿Están todas las extras?”. Así pues, es normal y el estudio protege a Clooney, su mayor estrella.

Cuando descubre que han secuestrado a su estrella, tiene que improvisar porque si no lo hace, los periódicos empezarán a hablar del tema y eso sería mala publicidad para el estudio.

Mientras tanto, Clooney se hace amigo de sus secuestradores porque plantean temas muy interesantes. De entrada, han solucionado todos los problemas que existen en la sociedad.

Por otro lado, Hobey, un actor de películas de vaqueros, visita a Mannix cuando está en su peor momento. El jefe, derrotado, confiesa al vaquero de ciudad (¿vaquero de medianoche?) que le han secuestrado al mejor actor que tienen en el estudio.

Así pues, el “investigador privado” es un vaquero. Personalmente, lo único que le falta para ser una película perfecta es que también tenga nave espacial. El personaje es genial, también. Es un chico sencillo que lo único que quiere hacer es ayudar. Como actor es el sueño de todo director: hace todo lo que le dices y, en todo momento, pide ayuda. Si hay que regrabar la toma, lo hace sin rechistar. Sería maravilloso si sirviese para algo más que montar a caballo y tocar la guitarra, pero bueno…

Toda la trama “principal” del secuestro se ve puntuada por el desarrollo del personaje de Mannix: ¿debe dejar su trabajo como productor o empezar a trabajar para Lockheed, una empresa de aviación?

También, de vez en cuando, se ve interrumpida por escenas increíbles en las que todo el equipo se luce. Por ejemplo la escena de baile de Channing Tatum. No es una escena necesaria. Bajo ningún concepto. Pero ver a Tatum bailar claqué es, posiblemente, una de las grandes maravillas del cine.

La escena submarina, por su parte, también es innecesaria. Pero sigue siendo espectacular y recuerda bastante a otra icónica escena de los Coen: Gutterballs. Pinta menos que yo dormido y de resaca, pero sigue siendo excelente. Como yo durmiendo de resaca.

Los personajes son como son los personajes típicos de los Coen: gente ingeniosa y, a fin de cuentas, con buen fondo. Hacen cosas malas a veces porque no les queda otra. O, por lo menos, esa es la sensación que me da cuando veo una peli de los Coen.

Conclusión:

No es ni la mejor de los Coen ni mi favorita, pero sí es buena, como todo lo que hacen. Es una película Coen arquetípica, aunque la trama es algo más difusa que de costumbre.

¿Merece la pena? Si eres un apasionado del cine (y los Coen en especial), sí, indudablemente. Si formas parte del público casual, quizás no tanto.

Aunque solo sea por los dos momentos en los que Tatum se gira y mira a la cámara.

Y por el perro.

Ah, sí. Hay un perro histérico y es oro puro. Corre en círculos y ladra y salta… Me gustan mucho los perros.

8,5/10

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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