El Suricato habla, Ep. 24: El final de “Gravity Falls”

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis escuchando.

Este lunes, terminó Gravity Falls, una serie de la que ya he hablado antes.

Y, antes de que sigamos hablando de la serie, diré esto: no lloré al terminar el episodio.

Bajo ningún concepto. Fui un hombre masculino y viril y flexioné mis bíceps para manifestar mi tristeza. No lloré.

Pero bueno, para los que no hayan oído hablar de esta serie, voy a hablar un poco de ella:

Imaginad un cruce entre Expediente X o, quizás más apropiado, Twin Peaks y una serie Disney.

En otras palabras, el otro día, mientras veía una entrevista a Alex Hirsch, el creador, mi madre me preguntó “¿Estás seguro de que es una serie para niños?”

Yo le expliqué que sí, que los niños pueden aguantar cosas e historias bastante oscuras. Son demasiado estúpidos como para entender de qué tienen y de qué no tienen que estar asustados.

Pero bueno, ¿de qué va la serie?

Muy sencillo. Son las vacaciones de verano de Dipper y Mabel Pines, una pareja de mellizos.

Sin embargo, al contrario que muchas series de animación (aunque esto es cada vez más frecuente), hay una historia que entrelaza a todos los capítulos.

En el caso de Gravity Falls, es el misterio que rodea al pequeño pueblo: ¿Por qué hay tantos elementos sobrenaturales? ¿Quién escribió el diario en el que se explican dichos sucesos? ¿Quién es realmente el tío-abuelo Stan?

Sin embargo, no todo se reduce al misterio del pueblecito. Más bien al contrario. Lo importante es la relación entre los personajes. Cómo actúa Mabel cuando Dipper hace algo que le duele o viceversa. Qué hace Stan para solucionar sus problemas. Todo eso.

Pero bueno.

Los últimos capítulos de la serie, aparte de llevarse entre manos un meollo de la leche (el apocalipsis, de hecho), también supusieron un punto de inflexión en los personajes.

Los últimos capítulos de la serie separaron a Dipper y Mabel porque Dipper quería cambiar y Mabel quería que todo se quedase tal y como era para siempre. Es decir: madurar o ser un niño para siempre. Ambas elecciones son atractivas para alguien de trece años.

De hecho, eso de seguir siendo un niño para siempre sigue siendo atractivo para una persona de veintidós, veintitrés años…

Pero bueno, como dije la última vez que hablé de la serie, Gravity Falls combina excelentemente la seriedad de la trama (el apocalipsis y todo eso) con el miedo a crecer de Mabel y la ambición de Dipper.

Curiosamente, son esas dos cualidades las que pusieron en marcha los últimos capítulos de la serie. Bueno, curiosamente no. Obviamente, Alex Hirsch quería eso desde el principio, pero mis licencias poéticas priman por encima de la realidad.

En cualquier caso, en este último capítulo, la resolución del apocalipsis – el claro protagonista de los dos últimos episodios – pasa a segundo plano para que dos personajes (que no voy a mencionar para no arruinar la segunda temporada) solucionen sus problemas.

Así pues, aunque, como público, te importa que salven el mundo y todo eso, lo que quieres de verdad es que todos solucionen sus problemas.

El capítulo, aunque no resulta igual de cómico que otros capítulos anteriores, sigue teniendo una saludable dosis del humor que caracteriza a la serie (adulto y sin sentido o, por otro lado, adulto y oscuro como una noche sin luna) y, al mismo tiempo, diseños aterradores y despiadados.

También, aunque en los dos episodios anteriores el villano se lució como tal, es en éste en el que da miedo de verdad, no solo por su diseño, sino por su comportamiento.

El problema de este final de serie es que, en realidad, no se puede hablar de la trama sin arruinar el resto de capítulos.

Lo que sí puedo decir es que cosas que aparecen anteriormente, incluso en el primer capítulo, juegan un papel importante en el desenlace.

Todo (o casi todo) lo que se preguntó a lo largo de la serie se resuelve. Sí, es cierto que hay preguntas que no se responden, pero eran preguntas que eran, más bien, chistes.

Por otro lado, todo lo que se hace en el capítulo, aunque no es necesario, sí que es ganado por el resto de la serie.

A pulso.

Incluso el sentimentalismo (que normalmente está ahí, bueno, por estar). Aunque es cierto que muchas de las cosas que se ven no son necesarias (como, por ejemplo, el momento en el que los niños se montan en el autobús para volver a casa), no son momentos que parezcan sobrar.

Así pues, terminaré pidiendo que veáis la serie sin más. Si vais a fiaros de mí, hacedlo ahora o cuando hablo de Steven Universe.

Esta es una de esas series de animación “infantil” que tanto padres como hijos pueden disfrutar y una de las pocas que puede ser vista por un adulto sobrio. No recomendaría – bajo ningún concepto – verla afectado por alguna sustancia. No el capítulo final, desde luego.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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One Response to El Suricato habla, Ep. 24: El final de “Gravity Falls”

  1. El sonido, ahora sí, ha mejorado.

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