El Suricato Habla, Ep. 23: Sandman Obertura

Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora a la que me estéis escuchando. Esta semana, retomo a un autor al que hace tiempo que no visitamos: Neil Gaiman.

Han pasado algo más de cinco meses desde la última vez que hablé de él y, al igual que en aquella ocasión, voy a hablar de, posiblemente, el personaje más reconocible del autor:

Sueño.

Esta precuela de la novela gráfica no es tanto una precuela como pueda parecer como una justificación del personaje.

¿Por qué?

Porque, a veces, es mejor conocer el pasado de un personaje después de haber visto lo que le llevó por el camino que siguió y las acciones a través de las cuales le hemos conocido.

En otras ocasiones *tos* las precuelas de Star Wars *tos*, es mejor ni siquiera saberlo.

Sin embargo, Gaiman no ha dejado que el paso del tiempo le oxide y desgaste en el cuarto de siglo que ha pasado. Eso se ve en la historia, en la que todas las revelaciones que se hacen de manera natural. La historia de estos seis cortos cómics es, a la par que innecesaria si consideramos todos los tomos de Sandman, fundamental para ellos.

Me explicaré:

No necesitamos saber qué hizo Sueño inmediatamente antes de que le encerrasen y atrapasen en la tierra. No necesitamos saber de dónde viene la rivalidad de Deseo y Sueño. No necesitamos saber en qué momento Deleite, la hermana pequeña de Sueño, pasó a ser Delirio.

Sin embargo, una vez lo hemos leído, entendemos que, de hecho, sí necesitábamos saber todo ello.

Al igual que en la colección de tomos de los noventa, el dibujo juega una parte crucial en la historia y su presentación.

Cuando Sueño está en el mundo de su padre o en el de alguno de sus hermanos, tanto Williams III, el dibujante, como Dave Stewart, el responsable del color se esmeraron en hacerlo lo más distinto y extraño posible, marcando una clara distinción entre el mundo vivo (y, por extensión, el Sueño) y el resto de mundos.

Pasan de acuarelas, como las que llenan algunas de las portadas (al menos parecen acuarelas) a dibujos con jugosas y gruesas líneas y colores planos.

En resumen, el equipo artístico no deja en paz a ningún estilo.

La historia, como ya he dicho, sirve de precuela a la historia original, pero no de manera directa.

La repercusión directa de Obertura en Sandman es el final, cuando Sueño se queda atrapado en la tierra.

Pero, más o menos, se queda todo ahí. El resto de repercusiones son para el lector. Una vez terminas de leer Obertura, te quedas quieto un momento y dices “Así que por esto Sueño es de esta manera”.

Aprendes que ni Sueño (ni ninguno de sus hermanos) surgió de la nada, tienen padres.

Entiendes que incluso las normas del mundo que Gaiman creó pueden ser “rotas”. En realidad, no son tanto rotas, como que no se te explica la excepción que confirma la regla en ningún momento. Hasta el final, eso es.

Finalmente, entiendes a Deseo y su tragedia. Y, hasta que no le entendí, no sabía que era un personaje que me encantaba. Ese giro trágico que Gaiman le da a todo hace que sea mejor.

En resumen, aunque no está a la altura de la pieza original (más que nada porque te quedas con muchas ganas de más), Obertura no merece la pena para un fan del género, es, más bien, una lectura obligatoria.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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One Response to El Suricato Habla, Ep. 23: Sandman Obertura

  1. Me gustaría saber un poco más de Sueño y Deseo…

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