Me gusta más mi versión

Hace un par de meses, vi Mistress America anunciada en Cambidge y, tengo que ser honesto, me gustó más la versión que me monté en mi cabeza.

No es que sea una mala película, ni mucho menos. Simplemente, no es todo aquello que yo esperaba. Es la primera vez en un tiempo que me pasa, cosa que me desagrada. No me gusta recordar que soy un humano. Prefiero pensar que soy un dios dorado al que todos idolatran.

Pero bueno, dejemos mis delirios de grandeza de lado y hablemos de la película.

De entrada, llegué tarde al cine porque el restaurante donde cené estaba un poco demasiado lleno y no me trajeron la cuenta a tiempo.

Sin embargo, no supuso una tragedia porque la película se entiende retroactivamente. Quizás no sepas todo lo que ha pasado entre los personajes, pero la relación entre las protagonistas es clara. A no ser que solo veas los últimos cinco minutos de la película. Pero en ese caso, mejor no molestarse.

En cualquier caso, a pesar de perderme los cinco primeros minutos, entendí la relación entre Tracy y Brooke: la madre de la primera y el padre de la segunda se van a casar. Así pues, después de que Tracy se vea un poco con el corazón roto, decide llamar a su futura hermanastra.

Brooke, una chica alegre de treinta años o así, decide acoger a su hermanastra, que acaba de empezar a estudiar en Barnard.

Tras una noche de fiesta y un tiempo con Brooke, Tracy escribe un relato acerca de su hermanastra mayor, a quien cree haber calado. Este relato, en la cabeza de Tracy, le valdrá la entrada a Mobius, una revista supuestamente genial que publican en Barnard.

En el relato describe a Brooke como una chica incapaz de comprometerse con nada, efímera y “joven” (textualmente, el relato dice que la versión ficticia de Brooke va arrastrando el cadáver podrido de su juventud).

Y es ese relato (técnicamente no, pero bueno), el que da el nombre a la película.

El film, a pesar de que va de la relación entre las hermanastras, tenía que ofrecer una trama que no fuese como una niña de dieciocho se enamora de una señorita de treinta (que se enamore románticamente o no es irrelevante). Así pues, la trama oficial es que Brooke quiere montar un restaurante al que toda la gente como ella – los que corren y llaman a todas las puertas para vivir – tenga un lugar al que ir. Todo esto viene dado por lo historia de Brooke, que no voy a contar aquí, porque la belleza de la película es descubrir tanto a Brooke como a Tracy al mismo tiempo.

Conclusión:

La película no es mala, ni mucho menos, pero es mejor ir a verla sin ideas preconcebidas.

Pero, por alguna razón, había partes de la película que parecían dar saltos, como si, en la sala de edición se hubiesen comido alguna escena o algo parecido. No quiero decir que se omitiesen partes de la historia para que el público hiciese el trabajo, que también, sino que alguien se comió parte del celuloide.

A pesar de este fallo, la película está bien y merece la pena. Sobre todo cuando tenemos en cuenta que solo se puede ver en cines independiente, cosa que lo hace todo más barato.

7/10

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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