¡SIMON PEGG!

Yo sería una agente secreto pésimo.

Como siempre, veo las películas con suficiente retraso como para que mis críticas no sean relevantes de ninguna manera. Pero eso no impedirá que las publique. ¡JAMÁS!

La película de esta semana es Misión Imposible: Nación Secreta, la nueva película de Tom Cruise. De entrada, voy a decir algo:

Paramount, 2015

Paramount, 2015

Esto se hizo de verdad. Ataron a Tom Cruise a un avión. El avión despegó. Tom Cruise seguía atado al avión. El avión aterrizó. Y luego despegó siete veces más. Con Tom Cruise atado.

Habiendo dicho esto, pasemos a la siguiente parte.

La trama, como todas las demás involucra a un supervillano, una femme fatale, dobles del resto de los actores pero más bajitos y mucho Tom Cruise sobre taburetes. En plan, quince taburetes apilados. Pero me estoy despistando. La peli empieza, básicamente, con la foto que he puesto ahí arriba y Benji Dunn (Simon Pegg) vestido de camuflaje.

Sin embargo, después de la misión y una vez en Londres, Ethan Hunt (Tom Cruise) va a recibir su siguiente misión al tiempo que el personaje de Jeremy Renner (¿Hawkeye sin arco?) defiende la necesidad de la Fuerza Misión Imposible. Una vez entra en contacto con su contacto en Londres, un malo malísimo de la leche encierra a Ethan Hunt en una cabina donde le seda con gas. Obviamente, para que sepamos que el malo es malo, le vuela la cabeza al contacto de Hunt.

Mientras el gas empezaba a salir de las rejillas del suelo, Ethan descubre que El Sindicato – una organización terrorista a la que lleva investigando un tiempo – existe de verdad y que el malo malísimo de la leche vuela-cabezas es el jefe de dicho sindicato.

Después de despertarse, Hunt ve que los terroristas de El Sindicato son, en realidad, agentes secretos cuyos jefazos han dado por muertos.

La banda sonora es la misma de siempre y, a pesar de que esta saga nunca ha estado entre mis favoritas, no pude evitar sentir un escalofrío al oír las clásicas notas cuando la película comenzó.

Dun dun dudun dun dun dudu dun dun dudun… piribiiiiiii piribiiiiiii piribiiiiiiiiiiii pari.

Pero bueno, la película tiene momentos geniales (y no voy a hablar de Simon Pegg todavía) como, por ejemplo, cuando se ve a Tom Cruise delante de una persona normal – me meto mucho con Tom Cruise, pero solo porque él es un millonario en L.A. y yo un blogger en un despacho a oscuras.

Otro momento que sospecho fue completamente intencional, es la única explosión de la película (al menos que yo recuerde).

Voy a describir la escena: después de volcar un BMW que ha estado conduciendo como Jordan Belfort, decide que lo mejor que puede hacer es llevar una motocicleta a alta velocidad mientras sacude a unos terroristas (miembros de El Sindicato, por supuesto).

En cualquier caso, después de derrotar a uno de ellos y lanzarle de su moto, el vehículo, al contrario que Hunt, obedece a las leyes de la física y sigue avanzando (y, lo que es más, destrozándose) pero, al chocar contra el quitamiedos, revienta de manera pequeña pero espectacular haciendo el mismo ruido que un mosquito borracho chocándose con una ventana.

¿Por qué este momento tan estúpido es, en mi opinión, genial? Porque sospecho que es una puyita contra las megaproducciones de Michael Bay (Transformers y todo eso) y el uso abusivo de explosiones que, en general, pueblan las películas de acción.

Pero todo esto da igual porque Simon Pegg juega un papel crucial en la película. Si bien es cierto que su personaje está en la saga desde la tercera entrega, esta es la primera en la que él es casi igual de importante que Tom Cruise y la femme fatale de turno, que en esta ocasión se llamaba Ilsa algo (¿la loba de las SS? Seguramente).

¿Qué hace Simon Pegg? Es el alivio cómico y, aunque ha demostrado que puede ser muchísimo más, se ha curtido más bien en papeles cómicos que, aunque no siempre son ingeniosos, siempre le han permitido hacer comentarios interesantes (aunque, generalmente, estúpidos). El personaje de Simon Pegg es el anti-Ethan Hunt, una imagen inversa. No es apuesto ni está sorprendentemente ciclado para su tamaño, pero sí es un genio de la informática y alguien relativamente positivo.

Conclusión:

Aunque no es la mejor de la saga, es una película de espías entretenida. De vez en cuando sabe que es una película y no se avergüenza de ello.

Se burla un poco de sí misma, tiene escenas espectaculares (y no, no voy a repetir la foto del avión, la única foto que se repite en este blog es la del Señor Patata), una trama graciosa con alguna clase de comentario acerca del estado de la CIA – seguramente – y, ante todo, tiene a Simon Pegg.

Simon Pegg

7,5/10

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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One Response to ¡SIMON PEGG!

  1. Tengo que ir a verla…

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