In ants we trust

Ant-Man, en contra de lo que pueda parecer, no es una película de superhéroes. No del todo, por lo menos. Se parece más a una película de ladrones, más bien. Aunque no termina de serlo del todo, puesto que todavía conserva ciertos rasgos de una película de superhéroes (como una pelea final contra un megalómano que se sentiría más cómodo en Mentes Criminales que en cualquier otro sitio). Todo sea dicho, es un cambio que viene bien a Marvel.

¿Por qué digo esto? Porque, al ritmo al que vamos, si todas las películas de Marvel y DC que van a salir son películas de superhéroes en el sentido clásica, el mercado va a saturarse violenta y desagradablemente (y, a pesar de películas como esta, es posible que lo haga).

Afortunadamente, Marvel se está alejando del género y trasteando con otros juguetes, intentando hacer cosas más interesantes (como hizo, por ejemplo, con Capitán América: El Soldado de Invierno)

En esta película, Scott Lang, un ingeniero eléctrico/ladrón recién salido de la cárcel quiere ganarse el derecho de volver a su hija, cosa que será complicada, puesto que el nuevo prometido de su ex-mujer odia a Scott.

El protagonista, obviamente, fue a la cárcel por un robo totalmente “noble”. Por eso, al salir de prisión no quiere volver a delinquir. No le gustó la trena, a pesar de que todos le querían muchísimo ahí (a juzgar por los pocos minutos que le vemos ahí). Sin embargo, todo cambia cuando le despiden, porque nadie quiere tener a un ex-convicto trabajando para ellos. Aunque sea para una tienda de batidos.

Después de eso, claramente, Scott se enfada y determina que la única manera de conseguir dinero es… ¿robando?

¿En serio? ¿No sería mejor dirigirse a un asistente o alguien que le pueda ayudar?

Aparentemente, la lección de esta película es: si te despiden de tu empleo, empieza a robar y todo irá bien.

En cualquier caso, al tiempo que se presenta a Scott Lang, también se presenta a Hank Pym, el Ant-Man original y, en los cómics, el creador de Ultron, pero vamos a seguir. El personaje original de Hank Pym es un personaje interesante que lo ha pasado muy mal pero la película no le da juego suficiente porque no es un personaje particularmente carismático con los fans (abofetear a una mujer sin causa aparente nunca hace que nadie sea popular).

Marvel circa 1981

Marvel circa 1981

Volviendo a la trama, el robo que Scott Lang decide llevar a cabo le dirige a la casa de Hank Pym, a quien roba el traje de Ant-Man (como sucede en los cómics). Así pues, después de trastear un poco con el cacharro, alguien le habla por el intercomunicador. Obviamente ese alguien es Hank Pym.

En realidad, Hank necesita que alguien se ponga el traje de Ant-Man para evitar que Darren Cross (sucesor de Hank y el megalómano anteriormente mencionado) construya un ejército de soldados que pueden cambiar de tamaño. Hank decide que la persona más apropiada para llevar el traje es Scott.

¿Por qué no pide a su hija que utilice el traje para robar la tecnología? Aparte de por miedo a perderla es porque, si lo hiciese, la película duraría como cinco minutos y nadie paga por una película de cinco minutos.

Así pues, gran parte de la peli se dedica a enseñar a Scott cómo  funciona el traje y preparar el robo.

Visualmente, la película es genial, siguiendo los pasos de sus predecesoras del estudio. También consigue algo muy interesante: conseguir que el espectador empatice con insectos (sí, esas cosas que pisamos en cuanto las vemos). Como siempre, las secuencias de efectos especiales son espeluznantemente buenas y, para variar, esta película ha tenido escenas que me recordaban a 2001, algo que era a propósito, seguro.

Irónicamente, a pesar de que la película se centraba mucho en los personajes y funcionaba muy bien a pequeña escala (juejuejuejue), algo que no se explica es la relación entre Scott Lang y Hope van Dyne, la hija de Hank. Es lógico que se hagan amigos a lo largo de la película, pero ya.

Conclusión:

Aunque no es la mejor película del estudio (en mi opinión esa sigue siendo Guardianes de la Galaxia), Ant-Man ha seguido la trayectoria que se buscaba para ella (éxito) y ha proseguido con el pequeño cambio al statu quo de Marvel que El soldado de invierno trajo: sacar las películas de superhéroes del género.

Una película interesante y graciosa. Merece la pena ir al cine y verla.

Habría sido mejor con Edgar Wright dirigiéndola, como se quería al principio, pero bueno, no se puede tener todo en este mundo.

8/10

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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