Un feel-good film para (casi) toda la familia

Pride: Dirigida por Matthew Warchus y escrita por Stephen Beresford

La semana antepasada estuve en Gran Canaria (que de grande tiene poco) y, por eso no pude hablar de nada, no porque no me hubiese preparado nada. Ni mucho menos. Soy muy aplicado. Y responsable. Si no me creéis, preguntadle a mis hámsteres. Debieran estar debajo del sofá. Creo.

En cualquier caso, en Las Palmas, vi mi primera película en las islas. La película en cuestión fue Pride. A riesgo de sonar paleto o  infantil, no era la que yo habría elegido entre las que se estrenaron ese viernes (27 de marzo). Ese título iría a Home¸ pero no la ponían en el cine, así que… Para colmo, la tuve que ver en español, que es algo que me molesta un poco. Pero como soy un niño grande, no me quejaré… demasiado, al menos.

La experiencia en sí fue curiosa. No nos (fui con mis padres y hermano) dieron entradas impresas, eso de entrada. Nos dieron las entradas esas antiguas que se ven en películas. Así pues, desde el principio, el cine que se oculta de los turistas de Las Palmas de Gran Canaria, me encantó.

El film gira alrededor de la huelga minera que afligió a Reino Unido de 1984 a 1985. En él, Mark Ashton, un homosexual comunista – cosa que es obviamente obvia cuando se observa el interior de su cocina, donde hay un par (o quince) de hoces y martillos –, decide que tiene que ayudar a los mineros puesto que son obreros.

Al mismo tiempo, Joe (un joven homosexual – interpretado por George MacKay – que está tan al fondo del armario que se está atragantando con bolas de naftalina), cumple 20 años el 1 de julio, el día del orgullo. Así pues, va a Londres a ver la marcha. Es así como conoce a Mark Ashton.

De esa manera tan sencilla, el chaval entra en el mundo de Gay’s the Word, la única biblioteca homosexual de Reino Unido (aún hoy en día)

"Gays the Word" by Ross Burgess - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gays_the_Word.jpg#/media/File:Gays_the_Word.jpg

“Gays the Word” by Ross Burgess – Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons – http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gays_the_Word.jpg#/media/File:Gays_the_Word.jpg

Después de una fiesta al lado de la librería, Mark Ashton (Ben Schnetzer) funda LGSM (Lesbians and Gays Support the Miners o, en castellano: Lesbianas y Gays Apoyan a los Mineros). Una increíble cantidad de personas se unen a él: siete.

Tras fundarla, los miembros intentan (y consiguen) recaudar dinero para los mineros. Sin embargo, no contaban con un problema: los mineros no quieren dinero de desviados (no recuerdo si usan esa palabra en concreto en la película, pero me encanta).

Al cabo de varios intentos, eligen un pueblo en el sur de Gales – Onllwyn – al azar (en la historia real, lo eligieron deliberadamente). Ahí, una adorable ancianita, acepta por error ese dinero. Esto lleva al comité del pueblecito a debatir qué hacer con el dinero de LGSM. Tras la intervención de Siân James, invitan al grupo a su pueblecito para darles las gracias.

Los galeses no les dan lo que se puede llamar una cálida bienvenida (sospecho que la palabra gélida se seguiría quedando corta). Sin embargo, el grupo no se rinde y sigue trabajando duro.

A medida que la película avanza LGSM pelea contra la rampante homofobia de mediados de los ochenta (en un pueblo, para más INRI). Sin embargo, poquito a poco, los gays se van ganando a casi todos los pueblerinos.

El film va presentando a los personajes lentamente (salvo a Mark Ashton, que es definido por la pared de su cocina) y, al mismo tiempo, nos recuerda que, en los ochenta, un nuevo jugador había entrado en el campo: el SIDA (a través de una campaña de televisión que solo se comenzó a emitir a partir de 1987).

Obviamente, eso es una pistola de Chejov y tiene algo que ver con la trama de los personajes. Pero no voy a entrar más en ello porque siento que la presencia de mi hermano está a punto de darme una colleja desde su domicilio en Las Palmas.

Conclusión:

Por si el título del artículo no era pista suficiente, es lo que en inglés se llama feel-good film. Aunque no todos los personajes (puesto que muchos son personas reales) tuvieron un final feliz, este evento en sus vidas sí que tuvo una bonita conclusión.

Por otro lado, a nivel estético, la película es interesante. Hay una escena en la que las mujeres de Onllwyn entran a un local gay sadomaso. Resulta cómica porque nada es más gracioso que ver a mujeres de entre cincuenta y setenta años codearse con homosexuales grandes y fuertes que están vestidos solo en el sentido más técnico de la palabra.

Estupideces aparte, la película está bien, tiene un ritmo bueno y cuenta una historia preciosa . No es la película con protagonistas homosexuales que he visto en los últimos meses que más me ha gustado (esa es Love is strange y todavía tengo que terminar esa crítica), pero sí es una buena película.

Un último apunte, el “casi” del título está ahí porque, en EE.UU., la película recibió la calificación de “R”, es decir, no aceptaban a menores de 17 años sin acompañar.

8,5/10

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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One Response to Un feel-good film para (casi) toda la familia

  1. ¡Jajajajaja! Tu hermano te va a dar esa colleja. Magnífica crítica. Apetece ver la película, que también es magnífica.

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