Crass vs. Class

Yo he pagado dos veces por ver Kingsman. ¿Es una película buena? No especialmente, pero tampoco es mala, ni mucho menos. Simplemente, no es una película que pasará a la historia. Aunque uno nunca puede estar seguro. Los había que decían que El Gran Lebowski tampoco lo haría y, el año pasado, entró a la Librería del Congreso de EE.UU., así que, a saber… Quizás me equivoque.

Pero, como siempre, divago. Y esta vez no me ha hecho falta más de un párrafo. ¡Es un nuevo récord! ¡Y lo he conseguido por segunda vez en este párrafo! Si es que todo son récords.

Pero bueno, volviendo: Kingsman no era una película que me llamase la atención de manera especial cuando la vi anunciada hace unos cuantos meses (al contrario que Hitman o la nueva de Guy Ritchie, que es una adaptación de la serie El agente de CIPOL). Me parecía un poco… no sé cómo ponerlo en palabras. O paso de buscar las palabras apropiadas. Ambas opciones son igualmente válidas y probables.

En cualquier caso, cuando la estrenaron, busqué información acerca de los directores (no suelo ver películas por los actores. Salvo si Jeff Bridges está en ella). Resulta que los directores de la película (aunque en los créditos solo se nombra a uno como tal) dirigieron Kick-Ass, que es la misma clase de película que Kingsman: una adaptación de un cómic especialito.

El comienzo es bueno: Money for Nothing suena en un boombox en una parte de Oriente Medio (paaaaaso de aprenderme los nombres de todos los “-astanes”). Luego, un helicóptero con cuatro hombres de negro colgados entra en el plano. Los hombres disparan con precisión. Y después de ello… tiros y explosiones. Es lo único que sabemos: se ve una fachada y se oyen los tiros y las explosiones. Ya está.

Los cuatro enmascarados empiezan a interrogar a un hombre de tez oscura. Inmediatamente, el jefe le vuela las dos rodillas de dos disparos.

El interrogado se agacha y, al levantarse, entre los dientes sostiene una anilla. Para los no versados en cosas armamentísticas, eso quiere decir que ha preparado una granada para explotar. Así pues, uno de los enmascarados salva al enmascarado jefe que es… ¡Chan charáááán! ¡Colin Firth!

Colin Firth

 

El hombre que se sacrificó para salvar a Colin Firth es el padre de Eggsy, el protagonista de la película. Harry (Colin Firth) va a saludar a la madre de Eggsy y explicarle que su marido ha muerto en acción. Cuando la madre se enfada (obviamente) con Harry por no darle información acerca de su marido, el personaje de Colin Firth se acerca a Eggsy y le da una medalla al valor en honor al sacrificio de su padre.

El tiempo pasa (es lo que sucede cuando vives en el mundo real y quieres hacer una película con historia. A no ser que seas muy arthouse) y Eggsy crece. Se convierte, gracias a su padrastro, en un macarrilla de poca monta: roba coches, hace el imbécil en general…

Tras ser detenido (no por primera vez) y pasar por un interrogatorio, decide hacer lo que 17 años atrás, Harry le recomendó a su madre: llamar al número que aparece en el reverso de la medalla de su padre, decir “Oxford sin picado” y pedir un favor. Pide que le saquen de ese lío.

Inmediatamente, le liberan y, gracias a Harry (nombre en clave Galahad), entra a Kingsman, un servicio secreto independiente a los gobiernos y las burocracias.

Y hasta ahí voy a llegar.

Ahora voy a hablar de todo lo demás.

De entrada, las peleas están editadas perfectamente. Sabes qué pasa, cuándo pasa, a quién le pasa y quién hace que pase (generalmente, es uno de los miembros de Kingsman el que hace que le pasen cosas a los demás). También utilizan, de vez en cuando, planos interesantes y chulos. Por ejemplo, en una de las últimas escenas de acción, Eggsy pelea y pega tiros con una pistola.

¿Cómo vemos esto?

Pues hay una cámara en la boca del cañón de su arma y le vemos la cara a Eggsy mientras dispara. No he visto ese plano en películas de estudios grandes antes (sí en alguna producción independiente). Resultaba curioso y me pareció uno de los planos más interesantes del film.

Sin embargo, un par de escenas que se ven en primera persona eran muy mareantes. Mucho. Afortunadamente, no duraban más de un par de segundos, de manera que era fácil olvidarse de ellas. Siempre y cuando tu cartucho de palomitas no oliese a vómito… Hablo desde la experiencia.

La historia de la película es un guiño continuo a James Bond. Lo es tanto que una de las conversaciones entre Arthur y Eggsy gira en torno al nombre de JB, el perro de Eggsy (-¿James Bond?, ¿Jason Bourne?-dice Arthur. -No, Jack Bauer-replica Eggsy).

Los personajes hacen referencias a los estereotipos de esa clase de películas. Por ejemplo, el malo (Valentine), de niño, quería ser un agente secreto. El bueno, por su parte, quería ser un “Pintoresco megalómano”.

Por si el templo que se construye en honor a los clásicos no quedaba claro con las conversaciones, os puedo enseñar esto:

Comparativa 2 Comparativa

El adorable cachorrito, por cierto, es JB.

Las escenas más violentas y desagradables son puntuadas por música alegre y rápida, para que, gracias a la contraposición música-escena, quede claro lo oscuro que es todo lo que va pasando.

Finalmente, el tema de la película es el título de este artículo: Class vs. Crass. Harry considera que, independientemente, de la extracción social de alguien, todos deben ser medidos siguiendo las mismas reglas. El malo (interpretado por Samuel L. Jackson), por su parte, considera lo opuesto: solo los ricos merecen la salvación. El resto son escoria.

Ellos son solo dos de los ejemplos y, al mismo tiempo, los extremos del espectro. Hay más personajes desperdigados por la línea fe-en-otras-clases y ausencia-de-fe.

Conclusión:

Una película entretenida, buena para pasar el rato si eres (en general) un adolescente degenerado como yo lo soy. Consejo profesional: si os gustó Kickass, ved esta película. Si no, evitad Kingsman como si os fuese a contagiar la viruela.

Todo se cierra de manera como es debido para la película. Hay un par de escenas que, a mí al menos, me pillaron por sorpresa pero que, al salir del cine, resultaban perfectamente lógicas.

Por otra parte, un par de escenas “sobraban”.

Me explico: son particularmente violentas y, definitivamente, no aptas para todos los públicos (el ejemplo perfecto es una pelea en una iglesia que es un calco de las que llevan los de The Westboro Baptist Church).

Personalmente, yo no las quitaría enteras, pero, quizás, las habría editado de manera distinta. Estas peleas que “sobran” son importantes para el desarrollo de algunos personajes y, al quitarlas, se dejaría al público un poco a dos velas.

Por cierto, cuando digo que las escenas son violentas quiero decir que La naranja mecánica miraría a Kingsman y diría: “Tío, eso es pasarse”.

Resumiendo: una película entretenida que hace lo que tiene que hacer excelentemente bien. Tiene una historia fácil de seguir, personajes entretenidos (si algunos resultan poco carismáticos da igual porque son divertidos) y un perrito adorablemente adorable.

8/10

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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