Los robots universales de Rossum

El título de este mi primer análisis es, no por casualidad, el nombre de la icónica obra de teatro checa de 1920. ¿Por qué esa obra en concreto y no uno de mis clásicos chistes o referencias malas?

Esta es una referencia culta y obscura, no mala, diré.

Porque me da la gana. Así de sencillo. Y otras razones, pero entraré en detalles más tarde. Primero hablaré de… Ex Machina, CHAPPiE y Autómata. Pero sobre todo CHAPPiE.

Autómata

Ex Machina

Chappie

No las he visto todavía, pero me emocionan.

¿Por qué? De entrada, porque soy un fan híper-agresivo de la ciencia-ficción. Sí, es cierto.

Otra razón es CHAPPiE en sí. Me encanta Neil Blokamp. Aunque no siempre estoy de acuerdo con su ideología, me encanta como cuenta las historias. Y sus diseños…

Y es por CHAPPiE que estoy sentado ahora frente al ordenador. Él es el que me puso en marcha. Me puse en marcha porque CHAPPiE y Ex Machina son películas que hablan de la humanidad de los androides. Eso creo, al menos. Todavía no las he visto. De hecho, mientras escribo esto, se está estrenando Ex Machina. A CHAPPiE aún le queda tiempo para salir. Dos semanas, de hecho.

En cualquier caso. Quiero pedir a todos los que estéis leyendo esto que vayáis a ver estas películas al cine.

¿Por qué? Porque el género de ciencia-ficción, generalmente, no es aprovechado ya para tratar temas importantes como lo era antes y quiero que películas que sí lo usan así, tengan éxito.

Sí, de vez en cuando tenemos un film que quiere volver a las bases como puede ser El destino de Júpiter, pero eso no es lo normal. Y es más raro aún que el público considere lo que quiere decir.

Recientemente, por otro lado, alguien ha resucitado el género. No, no me refiero a los Wachoski con Matrix, aunque también. Estoy hablando de Neil Blokamp.

Pero estoy divagando, estas tres películas apuntan maneras (en especial CHAPPiE, más que nada por quién la dirige). Las tres parecen querer hablar de algo que, espero, sea un problema en el futuro: la Singularidad.

Un breve inciso, de nuevo: La Singularidad es el momento en el que la tecnología empezará a avanzar especialmente rápido. Sin embargo, cuando se menciona, se suele entender que el hablante se refiere al momento en el que la inteligencia artificial superará a la inteligencia humana. ¿Qué significará? No lo sabemos, pero es algo en lo que la gente como yo, generalmente, suele creer.

Esto, obviamente, traerá un problema: ¿qué hacer con estos robots superhumanos?

Hay dos opciones:

-Programarles desde el principio para que acaten las tres (cuatro, de hecho) leyes de la robótica de Asimov.

-Hacerles libres.

Todos sabemos qué elegiríamos la mayoría.

Y no seáis caraduras.

Si me decís que los humanos haríamos a estos robots libres, echad un vistazo a la historia: nos encanta la esclavitud. Tener a robots bajo nuestro control es un sueño desde hace eones (de hecho, el concepto de robot es mucho más antiguo que la palabra).

Pero estoy volviendo a divagar. Regresemos a mi artículo.

CHAPPiE, por lo que he podido ver, es la historia de un robot que programan como un niño.

No sé de qué va pero, en mi cabeza, es, aparte de un comentario social sobre… lo que sea que quiera decir Blokamp esta vez, el film va a ser un comentario acerca del concepto de humanidad.

Su primer gran film, Distrito 9, trataba lo mismo. Y el apartheid, lo sé, lo sé. Pero sobre todo nos muestra la humanidad de seres no humanos.

Finalmente, no puedo hablar de la humanidad de las inteligencias artificiales sin mencionar Blade Runner. Como todas lo que hizo Philip K. Dick, habla de la humanidad de sus personajes y la realidad de, bueno, la realidad. Sin embargo, también habla de la humanidad de los Nexus 6, en especial, de Roy Batter (si alguno de vosotros no lloró con el soliloquio de Lágrimas en la lluvia, esto te diré: no tienes corazón).

En CHAPPiE, lo que (reitero, creo) Neil Blokamp está diciendo, en plano secundario, es que los robots, en el futuro, merecerán derechos humanos.

Lo que estoy diciendo es: quiero más ciencia ficción clásica en el cine y más robots inteligentes.

Nota: Para todos aquellos que no entiendan por qué creo fervientemente en la Singularidad, lo voy a explicar: me leí The singularity is near, de Ray Kurzwei, eso lo primero. Y el hombre lo justificaba de manera razonable. Sí, conozco La nueva mente del emperador¸ pero quiero creer. Por otro lado, Bill Gates y Elon Musk, las dos grandes cabezas (visibles) del mundo de la tecnología, tienen miedo al apocalipsis robot. Si ellos lo temen, yo también.

Finalmente: creo porque quiero creer.

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About Suricato de Asalto

Soy un suricato amaestrado. Me dedico a bailar sobre teclados y hablar de muchas cosas distintas.
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One Response to Los robots universales de Rossum

  1. Miguel Ors Villarejo says:

    Los prefijos (híper, súper, infra, retro) se escriben pegados a la palabra que anteceden, sin guion, y se acentúan de acuerdo con las reglas generales de la ortografía. Hiperagresivo no llevaría, por tanto, tilde, porque es una palabra llana acabada en vocal (no híper-agresivo).
    En cuanto a ciencia ficción, tampoco lleva guion.
    Besos.
    Papá.
    PS. Por lo demás, muy bien, aunque eres hiperagresivo respecto de la singularidad, que tampoco debería ir con mayúscula, por cierto.

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